Cómo adaptar al cómic un clásico de la literatura española, por Claudio Stassi

Cuando el historietista Claudio Stassi decidió adaptar a cómo una novela tan aclamada como La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, no podía sospechar que el convulso periodo de la ciudad de Barcelona que se narra en la obra iba a coincidir con otra época de cambios e incertidumbre. “No lo había pensado hasta ahora, pero es posible que haya un paralelismo con la situación actual.”, confiesa a través del teléfono desde la capital catalana, una vez que la promoción de su lanzamiento ha quedado limitada a los medios a distancia. “Sobre todo en la primera parte, cuando cae la nieve y Barcelona se convierte en un paisaje blanco, allí empieza a haber mucha gente que muere en la calle. No sé si he conseguido dar esta explicación en mi trabajo, pero fue una época realmente complicada. No hubo un virus como ahora pero la gente moría cada dos por tres”.

Stassi, nacido en Palermo, logró un gran éxito en su país con el cómic Por eso me llamo Giovanni, la historia del juez Falcone, asesinado por la mafia en la década de los 90. Cuando se instaló en Barcelona, hace unos años, comenzó a interesarse por la historia de la ciudad. “Yo estudié bellas artes, y mis asignaturas favoritas siempre han sido Historia e historia del arte, porque a través de la historia del arte descubrimos nuestra historia. Cuando mi mujer y yo nos mudamos a Barcelona decidí estudiar un poco su historia, de finales de 1800, principios de 1900, la guerra civil… En Italia, por ejemplo, no se estudia la época franquista. Me chocó muchísimo y empecé a leer. Cuando ya tenía bastante clara la idea de cómo se desarrolló Barcelona y aprendí catalán, pensé que quería leer a autores catalanes”.

De ahí surgió la idea de adaptar una novela sobre la ciudad, aunque en un principio iba a ser otra obra. “Mi idea al principio era adaptar a Carlos Ruiz Zafón, que en Italia es más conocido, pero mi editor me dio La ciudad de los prodigios. Lo leí y me encantó”. De la obra de Mendoza le sedujo “la capacidad que tiene de cogerte por la mano y acompañarte a su historia. Es algo que he visto en muy pocos escritores. Comparándolo con la literatura italiana, me recuerda un poco a Andrea Camilleri. Trabaja mucho la caracterización de los personajes, su manera de hablar, su actitud física, sus pensamientos… Esto me ayudó muchísimo en la representación gráfica de los personajes”.

Transformar una novela de más de 500 páginas con un contexto histórico muy determinado y convulso en un cómic no es una tarea fácil. “Adaptar una novela a cómic no significa leer un trozo y hacer una viñeta de ello, porque muchas veces lo que se escribe no se puede traducir a un dibujo. La literatura es completamente diferente. El cómic es visual, mientras que la literatura es imaginativa”, cuenta. “Tú al leer la novela te creas tu propia imagen de Onofre, y ves cómo viola a Delfina, pero yo la tengo que dibujar, y esa fue una de las escenas más complicadas, tenía que tener una capacidad bastante sutil de representar una violación y un amor enfermo entre los dos, porque eso es lo que trasluce en la novela de Mendoza. Me he tenido que mover en la telaraña de la narración de Eduardo”.

El historietista italiano Claudio Stassi.
El historietista italiano Claudio Stassi.

Para ello, Stassi se sirvió tanto de documentación de la época como de su experiencia a la hora de dar información a través del dibujo. “Para la ambientación, he encontrado muchas fotos, películas, cortometrajes de la época…”, enumera. En la composición de los personajes, en especial ese Onofre que pasa de apenas un adolescente recién llegado a la ciudad a un hombre violento e implacable, pero también cargado de una enorme tristeza, los detalles han sido cruciales. “Puedes trabajarlo en varias maneras: en el vestuario, por ejemplo”, relata. “Onofre siempre va trajeado, ya desde el principio cuando es chaval. Al principio es un traje desaliñado y poco a poco se va haciendo más elegante, se nota que va ganando dinero y se está convirtiendo en un hombre poderoso. El traje es una representación. La cara también: la cicatriz que tiene en el labio caracteriza su personalidad. La mirada también, tiene ojos claros y una mirada intensa, enfadada y penetrante. De esa manera quería representar a una persona que no es del todo buena, pero tampoco tan mala. Es como en Los Soprano, ¿cuántos empatizábamos con Tony Soprano? Es la empatía con el malo de la peli, un malo que también tiene un código personal que no te deja un sabor amargo en la boca”.

Cuenta Stassi que todavía no ha podido conocer en persona a Eduardo Mendoza, pero cuenta con el aval del novelista para esta adaptación. “Me envió un mail de agradecimiento cuando leyó la obra, le gustó mucho y me dijo que había logrado dar con la atmósfera que él respiraba cuando escribía la novela, que para mí fue el halago más grande que me podía hacer”, cuenta con satisfacción. “Tenemos pendiente una presentación juntos que se ha aplazado. Tenemos ganas los dos de encontrarnos, de hablar y hablar con los lectores”.

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