David Trueba: “Cometemos el error de pensar que tenemos que entenderlo todo”

El chispazo que dio origen a El río baja sucio, la octava novela de David Trueba, fue un cuadro. “Un cuadro espantoso, un holograma a partir de La última cena”, explica el escritor y cineasta madrileño en esta entrevista. “Estaba en una casa que habíamos usado para pasar los veranos, una casa muy modesta. Resultó ser un regalo escolar que había ganado mi hermana, que era muy buena estudiante, y yo pedí quedármelo ante el asombro de todos mis hermanos”. Eso que en cualquier otro caso hubiese acabado en el cubo de la basura fue el elemento que disparó sus recuerdos. “Pensé en que lo feo, el destrozo, todo lo que tiene que ver con elementos de nuestro pasado, acaban por ser referenciales”, recuerda Trueba. “A partir de ahí surgió la posibilidad de hacer esta novela”.

El río baja sucio marca también un cambio en en Trueba escritor. Aunque no es estrictamente una novela juvenil, su tono está más cercano al de los dos adolescentes que la protagonizan que al de los adultos de otras de sus obras. “En lugar de competir novelas anteriores, como siempre había hecho, quise irme a otro lado y entrar en las casas por las habitaciones de los chicos, de los adolescentes”. En ella, unas vacaciones de Semana Santa en un pueblo en declive de la sierra de Madrid se convierte en el paso de la infancia a la edad adulta, con todo lo que eso conlleva. “Cuando tienes 13 ó 14 años, un gran descubrimiento es darse cuenta de que tus padres también han tenido esa edad”, explica. “Lo que te deja una marca más profunda es darte cuenta de que su vida adulta, la que tú conoces, está marcada por algunas decisiones o accidentes que transformaron su vida. Es un momento muy revelador y en el que se produce bastante pánico, porque te das cuenta de la trascendencia de lo que estás viviendo”.

En la novela se dan cita distintos aspectos de la vida adulta, que son descubiertos por sus personajes, dos adolescentes de la actualidad, en un momento clave de sus vidas. “Los chicos se asoman a un mundo en el que descubren que las respuestas de los adultos no son las respuestas correctas, ni tienen respuestas para todos”, cuenta Trueba sobre un momento en el que acaba por conformarse nuestra personalidad. “Los descubrimientos pueden ser dolorosos, pero también son enriquecedores. El mundo siempre es impuro, todos vivimos bajo un cruce de intereses. Lo que se trata es de mantener de alguna manera los ideales y una manera de estar en el mundo”.

Para esta obra, Trueba también ha elegido centrarse en adolescentes de nuestro tiempo, más allá de escarbar en su pasado. Hay una razón para ello: “Uno de nuestros mayores defectos como adultos es idealizar nuestra juventud y echársela en cara a los jóvenes contemporáneos”, asegura. “Deberíamos trasladar nuestra adolescencia al tiempo de ahora, y ser un poco más humildes y honestos con el proceso que necesita una persona joven”.

Dentro de este aprendizaje también se incluyen, por supuesto, las lecturas. “Creo que cometemos el error de pensar que tenemos que entenderlo todo. Hay mucha gente que dice que no le gusta un libro o una película porque no lo ha entendido; yo creo que es todo lo contrario. El hecho de no entenderlo debe ser un mayor reto”, cuenta Trueba. A continuación, puedes hacer un repaso por aquellos libros que le marcaron en ese paso de la adolescencia a la madurez.

La opinión de los usuarios

1 Opinión

go

goldwin 05 diciembre 2019

esto mismo dijo el Dalai Lama de la civilización occidental la última vez que vino a Barcelona