Diálogos sobre Cultura y Ciencia de la Depresión: ¿Cómo actuamos ante el dolor de los demás?

Miguel Ángel Hernández y Guillermo Lahera
Miguel Ángel Hernández y Guillermo Lahera

Librotea y Janssen se unen para concienciar sobre la depresión y  la importancia de eliminar estigmas que dificultan el adecuado control de uno de los problemas de salud mental más frecuentes. Con ese motivo, autores reconocidos charlan con especialistas en psiquiatría en la serie de Diálogos sobre Cultura y Ciencia de la Depresión.

El escritor Miguel Ángel Hernández se encontró con un dilema moral mientras escribía su novela El dolor de los demás. “Era una tensión ética que atravesaba toda la historia”, explica al psiquiatra Guillermo Lahera. En ella, relata un crimen y posterior suicidio cometido por un antiguo amigo suyo, y cómo esos hechos acabaron también afectando a su propia vida. “Cuando los escritores trabajan con el mundo real, con personas reales que no han pedido salir en la historia, el escritor, por mucho que cambie los hechos, tiene que reflexionar sobre su legitimidad para contar una vida que no ha pedido ser contada”, prosigue Hernández. “Los libros se escriben en privado pero luego actúan en público”.

El poder de la literatura como arma para describir y analizar situaciones y sentimientos complejos es uno de los temas principales de este encuentro, que traza muchas líneas entre escritura y la ciencia de la salud mental. “La psiquiatría tiene un alma narrativa”, explica Lahera, “y la literatura ofrece una descripción más detallada de las vivencias humanas que las clasificaciones científicas. Oliver Sacks decía que  hay que escuchar al paciente con la sensibilidad de un novelista”. “Tiene que ver con contar historias, contar relatos, que es al final lo que hacen los pacientes”, argumenta Hernández. “Los relatos ayudan al paciente a narrarse y narrarse a los demás”.

El suicidio, presente en El dolor de los demás, es otro de los focos de la charla. El suicidio del amigo del escritor, explica Lahera, es el llamado “suicidio fatalista”, el que se comente después de haber realizado un crimen, pero no es el más habitual. “En el 90% de los suicidios hay una enfermedad subyacente, y el consumo de tóxicos es un factor importante. Es un problema importante que la sociedad va entendiendo”. 

En esa labor de normalización, la literatura también tiene un papel importante. “Parece que se silencia en los medios, en la literatura… Hay suicidios icónicos, pero la cotidianidad permanece en la oscuridad”, opina Hernández, que apunta a un libro como A través de la noche, de Stig Sæterbakken, para explicar el dolor y el duelo que pasa alguien que ve como un ser querido se suicida. 


La opinión de los usuarios