Eduardo Mendoza: “Antes la novela era una sábana que lo cubría todo, y ahora un pañuelo de usar y tirar”

Cuando Eduardo Mendoza estaba escribiendo El negociado del yin y el yang no podía imaginar que Franco, con cuya muerte se arranca esta continuación del periplo vital de Rufo Batalla, iba a hacer lo que califica de “cameo” en la actualidad. La continuación de El rey recibe coincidió con la exhumación del cadáver del dictador de el Valle de los Caídos, lo que podría indicar que nuestra sociedad no ha cambiado tanto desde entonces, aunque al escritor barcelonés lo que le movió para comenzar esta trilogía (que puede que incluso llegue a se tetralogía, eso todavía no lo sabe) es precisamente los grandes ciclos que se han vivido desde la década de los sesenta hasta el cambio de siglo.

“Ha habido unos cambios verdaderamente tremendos, que es lo que me ha llevado a escribir esta novela. Como decía ese personaje de Shakespeare, ‘las cosas que uno ha visto…”, explica en esta entrevista. Por eso, ese Rufo Batalla que busca su sitio sin encontrarlo y se suma por el camino a las peticiones del estrafalario Tukuulo, príncipe de Livonia, tiene mucho de él, o al menos ha sido testigo de los mismos acontecimientos sin llegar a involucrarse demasiado en ellos. “Esa es una característica del escritor de ficción, que absorbe lo que tiene a su alrededor pero sin comprometerse”, admite. “En el momento en el que el escritor se compromete deja de ser esa especie de ameba que todo lo que le pasa le alimenta”.

El negociado del yin y el yang, en ese sentido, nos presenta a una sociedad cambiante que sale de una dictadura y en el que muchos intentan aprovechar la coyuntura para hacer fortuna, a menudo sin atenerse a los escrúpulos. El viejo régimen, sin embargo, no muere sino que se adapta. Para explicar las tensiones políticas actuales, Mendoza recurre a una característica muy ibérica: “Estamos muy influenciados por el fútbol, que a mí me gusta mucho, pero hemos de cambiar el entenderlo todo en función del que gana, del que pierde, del penalti… Estos dos mundos tendrán que aprender a convivir. Debemos acostumbrarnos a muchas convivencias”, asegura.

Otro de esos grandes cambios que hemos vivido también afecta a la novela, el género que más ha trabajado Mendoza. En más de una ocasión él mismo ha admitido que su estilo de escritura se ha ido desnudando cada vez más, un signo de los tiempos. “Leyendo teatro del Siglo de Oro, es notable notar que un público de poca formación podía seguir aquellos textos barrocos como nosotros seguimos una serie de televisión”, señala. «¿Tenían más capacidad que nosotros? No lo sé, pero si Góngora y Gracián eran leídos es que la gente entendía aquel lenguaje. Hemos perdido aquello, pero en cambio no sé si ellos podrían haber leído una novela de detectives. Es verdad que la novela se ha ido adelgazando. Antes la novela era una sábana que lo cubría todo, y ahora un pañuelo de usar y tirar. ¿Qué va a pasar? No lo sé, pero también debía desesperarse los faraones al pensar que ya nadie hacía pirámides”, apunta sin dramatismo.

Además de hablarnos de su última obra, Eduardo Mendoza también nos habló de algunos de los libros que más le han influido a lo largo de su vida. Mira su selección a continuación.

La opinión de los usuarios

2 Opiniones

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metemokeno 15 noviembre 2019

Eduardo Mendoza, con su indudable talento, es alguien que ha certificado la muerte de la novela con sus comentarios a la par que vive de ella. Qué puede significar eso? En mi opinión cinismo y soberbia

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quijadapazos 14 noviembre 2019

El libro que llevo leyendo cada año por sexta vez es "Así de Grande" de Edna Ferber. Para mí es un libro muy bueno de leer que te enseña mucho, y además me enamoro del personaje o, de la personaja. So big en inglés o en holandés, no sé. Esta señora escribió Gigantes y Cimarrón. Y este año lo tengo que leer aún.