10 libros para leer delante de un juez, por Nacho Carretero

Obras que cuestionan el estado de la justicia.

Hay vida después de Fariña. Tras parir uno de los títulos de no ficción más relevantes de los últimos años Nacho Carretero regresa con En el corredor de la muerte. Un largo reportaje en forma de libro en el que el periodista gallego relata la historia de Pablo Ibar, el estadounidense de origen español encarcelado desde 1993 por un crimen que asegura no haber cometido. Ibar ha pasado dieciséis de esos veintitrés años en el corredor de la muerte y varios años lleva Carretero siguiendo el caso. En las páginas de En el corredor de la muerte narra con la precisión de un cirujano la versión de Pablo Ibar y su familia, así como los rocambolescos juicios a los que se ha enfrentado. El libro no deja de ser el relato de la lucha por un juicio justo. Del estado de salud de la justicia estadounidense, la pena de muerte y otras cuestiones charlará Nacho Carretero este jueves con el director de la sección española de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, en un encuentro organizado por Librotea. La cita es a las 19.30h en la sala Ámbito Cultural, en la séptima planta de El Corte Inglés de Callao. Antes de ese evento, para el que aún se puede reservar plaza, Carretero ha elaborado para Librotea una lista de lecturas de temática judicial. El reportero cita títulos de no ficción como Los 43 de Iguala, de Sergio González Rodríguez, o  El arte del asesinato político. ¿Quién mató al obispo?, de Francisco Goldman.A sangre fría, de Truman Capote, y El adversario, de Emmanuel Carrère, aúnan realidad y ficción. Partiendo de crímenes reales los autores construyen un relato en forma de novela haciendo uso de técnicas literarias. Títulos que comparten estantería con clásicos que hablan de justicia como Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, o El Proceso, de Kafka.Carretero no olvida la novela negra ni el thriller e incluye en esta selección obras como Anatomía de un asesinato, de Robert Traver, o La tapadera, de John Grisham. Una estantería judicial que cierra con una confesión del autor de Fariña: “Todos queremos ser Tom Wolfe y todos queremos escribir La hoguera de las vanidades”.

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