Diez novelas negras protagonizadas por mujeres que rompen el canon clásico

Foto: Getty Images
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La novela negra, como muchos otros géneros, ha crecido hasta crear un canon reconocible para el lector. En él se forjó un arquetipo de protagonista -investigador privado o policía, solitario, atormentado…- que todavía perdura, pero que, sobre todo, era masculino. Ese prototipo clásico ha ido cambiando con el paso del tiempo y abriéndose a un nuevo abanico de personalidades, preocupaciones y profesiones. Pero, sobre todo, se ha hecho mucho más diverso en cuanto a cuestiones de género.

Las mujeres hace tiempo que pasaron de ser las víctimas de asesinato, o esas seductoras que hacían perder la cabeza a los personajes masculinos para convertirse en las investigadoras, las responsables de resolver los complicados rompecabezas que esconden la identidad de un asesino. Al mismo tiempo, estas investigadoras han aportado al género una diversidad de puntos de vista y preocupaciones que han refrescado un género en ocasiones demasiado cargado de testosterona. De ilustres pioneras como Miss Marple hemos pasado a protagonistas femeninas que han cambiado el arquetipo, ayudando a sus autores además a convertirse en fenómenos de ventas, como Lisbeth Salander. Definitivamente, el noir ya no es un club exclusivamente masculino, y estas obras lo confirman.

Alicia Giménez Bartlett, y su inspectora Petra Delicado, es sin duda una referencia en cuanto a novela negra protagonizada por mujeres en castellano. Independiente y poco dada a las convenciones sociales, en libros como Nido vacío se enfrenta a casos que salen de los parámetros habituales de la literatura de crímenes. Berna González Harbour y su comisaria María Ruiz, es otro ejemplo de ese nuevo paradigma femenino, profesional exigente que se sabe juzgada al moverse en un mundo tradicionalmente masculino, y que en títulos como Verano en rojo se enfrenta a una serie de asesinatos con un telón de fondo inusual: el Mundial de fútbol de 2012. Sue Grafton, la creadora de la detective Kinsey Millhone, es otra de esas autoras que ayudó a expandir el canon con una serie de títulos que culminó con Y de Yesterday.

Lorenzo Silva es uno de los autores masculinos que, como Juan Gómez-Jurado más tarde, ha abordado el género dando protagonismo a los personajes femeninos, primero con Virginia Chamorro, la compañera de Rubén Bevilacqua en ese binomio de guardias civiles que le reportó un gran número de lectores, y más recientemente junto a la escritora Noemí Trujillo en Si esto es una mujer, de la mano de la inspectora de homicidios Manuela Mauri. Otra policía, la teniente Valentina Redondo, es el alma de la serie de novelas de aire norteño creada por María Oruña. Y Amaia Salazar, la protagonista de la Trilogía del Baztán, tiene buena parte de culpa del éxito editorial cosechado por Dolores Redondo.

Susana Martín Gijón es otra autora que se ha acercado al género negro desde la perspectiva de un personaje que habitualmente no tiene voz en él. Su Annika Kaunda es una policía de origen namibio que trabaja en Mérica y está especializada en casos de género que protagoniza libros como Vino y pólvora, que mezcla crimen, mafia y enología. Diferente es también la aproximación de Rosa Montero al género a través de Bruna Husky, en un cruce entre noir y ciencia ficción que, en títulos como Lágrimas en la lluvia, une la emoción de una trama policial con preguntas trascendentes sobre la condición humana.

Las mujeres que han sido el motor de novelas negras también han llegado desde otros ámbitos profesionales que no tienen que ver con la policía o el mundo de la investigación privada. Rosa Ribas y Sabrine Hoffmann crearon juntas a la reportera Ana Martí, la protagonista de una trilogía de novelas en la que los casos se resuelven desde el prima del periodismo. Claudia Piñeiro, otra gran renovadora del género, lleva esa diferencia un poco más allá en Elena sabe, un noir atípico en el que es una madre, aquejada de Parkinson, la que debe llevar a cabo la investigación sobre el asesinato de su hija,

La opinión de los usuarios

5 Opiniones

so

sonamos 17 febrero 2020

No hay muchas opiniones porque si hay una opinión sólida y verdadera, lo borran.

so

sonamos 17 febrero 2020

Todo esto tiene un olor a vetustez que da miedo. Personajes rebuscados como la de Piñeiro con la enferma de Parkinson, una triste curiosidad circense, y ya surgirán otros con distintos problemas, por no decir deformaciones ya tan explotadas por el cine.

mo

mony2020 17 febrero 2020

Que lastima que no aparece el titulo: LA NOVIA GITANA. La aparicion de Elena Blanco una detective con buen muy sentido del olfato.

ju

juanmcdd 14 febrero 2020

Os dejo me pequeña recomendación a esta lista:


"La invitación de la araña"

ci

ciertohombre 14 febrero 2020

Falta José María guelbenzu y la jueza Mariana de Marco. Es la más cercana a la realidad española en que los jueces dirigen la instrucción penal.