El libro que ha leído cinco veces y otros imprescindibles de Eduardo Mendoza

“Creo ser un buen lector, y además un lector que empezó muy pronto”, asegura Eduardo Mendoza. Sus comienzos en la literatura, mucho antes de firmar sus propias obras, empezaron con algunos de los clásicos juveniles de su época. “Tuve a mi disposición una biblioteca familiar hecha por acumulación, en casa de mi abuela, de varias personas y dos o tres generaciones”, recuerda el Premio Cervantes 2016. Entre esos descubrimientos preadolescentes, el destaca tres: “La isla del tesoro, Tarzán de los monos y La vuelta al mundo en 80 días. Pensé que lo que quería hacer en la vida era escribir algo tan bueno y tan bonito como eso”, asegura.

Su paso a la literatura adulta, sin embargo, se lo debe a un tío suyo. “ Para empezar me dio el Werther de Goethe cuando yo debía tener 14 años, y aquello me dejó completamente anonadado”, explica. De esa época también recuerda otras lecturas decisivas, como las de Crimen y castigo y Guerra y paz. “Luego he vuelto a leer algunas de estas novelas de mayor, después de ese momento en el que me parecieron de otra galaxia, y veo que las leí bien, que las entendí bien”, nos cuenta en esta extensa entrevista en vídeo. Pero sería otro libro el que le daría el empujón definitivo para encontrar su voz.

“Toda escritura es parasitaria, y yo también escribía de manera imitativa, hasta que un libro de Baroja me dio la clave”, confiesa el autor de la reciente El negociado del yin y el yang. “Me dio el empujón y me dijo: ‘Ahora ya nadas sin flotadores”. A El escuadrón del brigante, de la serie Memorias de un hombre de acción, le debe lo que él califica como “quizás el momento más importante” de su carrera literaria.

Estantería

La opinión de los usuarios

1 Opinión

ha

hachaman 15 noviembre 2019

Me alegra saber que coincido en casi todo. La Isla del Tesoro es una novela de aventuras magistral en su planteamiento, estructura y ejecución narrativa. Y muy rica en sus descripciones. Crimen y castigo me pareció en su momento de otra galaxia, Historia de dos ciudades tiene un comienzo magistral y un desarrollo que tiende a la medianía, y quizá coincido menos en Guerra y Paz que, aunque me encantó leerla, también la olvidé con facilidad. Y yo también cogí Werther con 14 años, aunque no me atrajo especialmente. Fausto, que la leí ya con 19, sí me influyó profundamente. Leeré esa de Baroja, que no he leído.