El libro que le regaló a José Mújica y otros favoritos de Antonio de la Torre

Poca gente suele soltar con desprejuicio lo que Antonio de la Torre admite con total naturalidad: Empezó a leer tarde. Casi, cuando llegó a la universidad, una historia harto conocida por todos pues el dos veces galardonado con el Goya (AzulOscuroCasiNegro en 2006 y El Reino en 2018) estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció como reportero de deportes en Canal Sur antes de dar el paso a la interpretación. A pesar de los reconocimientos el actor malagueño no tiene reparos para reconocer que descubrió el placer de la lectura en un momento en el que otros tienden a presumir de conquistar grandes ladrillos como es la formación universitaria. El actor aprovecha una pausa en el rodaje de El Plan (adaptación de la obra teatral del mismo título de Polo Menárguez), su nuevo proyecto junto a Raúl Arévalo y Chema Barco, para iniciar su viaje por las lecturas que lo han marcado en sus cincuenta y un años. Fue un clásico como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, el primer volumen que consiguió que el actor se enganchara en serio con la lectura. La historia de los Buendía fue una de esas que le costó soltar y con la que deseaba volver a casa para seguir leyendo:”Llegué a confeccionar un árbol genealógico con todos los miembros de la familia. Lo recuerdo como una experiencia increíble. De ahí salté luego a autores como Eduardo Mendoza o Enrique Vila-Matas” reconoce Antonio.Otro de los títulos imprescindibles para De la Torre es Siddharta, de Herman Hesse, que lo acompañó a sus veintitantos por el duelo de acabar de perder a sus padres y por lo que lo guarda siempre en su memoria. Reconoce que “es un libro muy inspirador y hermoso para mí”.El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince, lo recibió cuando se enteró de que iba a ser padre por primera vez de manos de un buen amigo que creyó que era el libro más adecuado para enfrentarse a ese nuevo trance. “Se trata de una historia enorme que es una declaración de amor de un hijo a un padre y me ayudó a enfrentarme a lo que se venía encima” admite. La sencillez del Sapiens de Harari Yuval Noah también conquistó a Antonio con ese formato de bree historia de la humanidad que él considera entretenida, apasionante, curiosa y muy clarificador de lo que somos, de dónde venimos y de hasta dónde puede llegar el ser humano. “Cuando preparaba el papel de Pepe Mujica para La Noche de Doce Años y lo conocí pensé que sus ideales casaban con los del libro por lo que me decidí a mandárselo. Luego me contó que lo había leído y me puse muy contento” rememora De la Torre.Volviendo a su época de estudiante no pueden faltar títulos canallas como La máquina de follar de Charles Bukowski del que reconoce que “llegué a fantasear con parecerme a él. Era algo que nos pasaba mucho a los chicos de la facultad”.Estudiarlo allí también lo llevó a conocer a Umberto Eco y a fascinarse con El nombre de la rosa: “Era un momento de ingentes lecturas en la que las imágenes las servía mi imaginación”. Mucho antes de que llegaran las adaptaciones cinematográficas de sobra conocidas por todos.Y por si hiciera falta remarcar más que esta es una de las cualidades del actor su último libro es Elogio y refutación del ingenio de José Antonio Marina. “Fue el primer libro que hizo que el autor se convirtiera en uno de mis predilectos, después leí mucho más de él” admite De la Torre.

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