Libros para mentes brillantemente criminales, por Guillermo Martínez

Esta semana entrevistamos a Guillermo Martínez, autor de Los crímenes de Oxford y su nueva novela Los crímenes de Alicia donde junta literatura y matemáticas. En esta entrevista, junto con Planeta de Libros descubrirás que las ciencias y la literatura son compatibles para crear grandes historias.

Los crímenes de Alicia juega con la figura de Lewis Carroll para adentrarse en la novela negra. ¿Qué hay en el autor de Alicia en el país de las maravillas que le hace tan fascinante a lo largo de la historia?

Es un personaje con muchas facetas, que trato de revelar a lo largo de la novela: su profesión como lógico-matemático contrapuesta al mandato familiar de ordenarse para una vida religiosa, sus inclinaciones artísticas por la pintura y el teatro, sus inventos y acertijos, sus fotografías como un pionero del retrato, sus relaciones hoy tan controvertidas con niños y niñas, sus libros memorables…

La novela también mezcla las matemáticas, que usted mismo estudió, con el crimen. ¿En qué se parece esta ciencia a la investigación?

En la investigación criminal se procede con conjeturas diversas que intentan explicar un mismo hecho, y estas conjeturas deben prolongarse, refinarse y ponerse a prueba para contrastar con los datos duros -el cadáver inamovible- que aparecen en la realidad. Hay así una confrontación entre teoría y realidad. De la misma manera en cualquier ciencia está esta tensión entre datos inobjetables y teorías maleables que deben dar cuenta de esos datos.

Oxford vuelve a ser el lugar en el que se desarrolla una de sus obras. Aparte de haber vivido allí, ¿por qué es un lugar que se presta tan bien al desarrollo de una novela que juega con el género negro y el misterio?

Creo que por la sensación de atemporalidad, de quietud y belleza, que da un buen contraste con la disrupción del orden y la violencia que supone un crimen. Pero también Oxford tiene algo de isla, de cuarto cerrado, que se lleva bien con el género policial de enigma.

La novela negra es un género que siempre atrae a un gran número de lectores. En su caso, ¿la utilizas más como vehículo para tratar otros temas, para enganchar al lector con el misterio y así tener su atención y tratar otros temas?

Yo soy, o debería decir, fui, uno de esos lectores de novelas policiales, sobre todo en mi adolescencia. Vuelvo ahora a este género en un estado de evocación y nostalgia, y descubro que me da una articulación natural para hablar de temas muy sofisticados de lógica y filosofía del lenguaje.

Mis dos novelas de Oxford, Los crímenes de Oxford y Los crímenes de Alicia, pueden leerse como una puesta en escena de temas filosóficos que trató Wittgenstein sobre las continuaciones posibles de una serie lógica y sobre qué significa seguir una regla o una norma en la sociedad.

Esto por una parte. Pero también creo que toda gran literatura, toda literatura “mayor”, si existiera tal cosa,  puede practicarse en cualquier género “menor», como probó Cervantes con el género “menor” de la novela de caballería, Borges en La muerte y la brújula con el género “menor” del relato policial, Ray Bradbury o Stanislav Lem con el género “menor” de la ciencia ficción, Margaret Atwood con el género “menor” de la distopía, Graham Greene con el género “menor” de la novela de espías.

Pablo de Santis va más allá y opina que la gran literatura son los géneros menores. Una vez el crítico norteamericano John Macdonald dijo sobre Stephen King: «Por ahora escribe sobre cosas horrendas que se deslizan en los sótanos, pero sabemos que la cuestión de sobre qué escribe un escritor no es demasiado importante; si no qué es lo que hace con ello.»

A lo largo de la historia, el crimen (en especial el asesinato) ha sido uno de los grandes temas de la literatura. ¿Por qué nos atrae tanto esa parte oscura del ser humano, la que nos puede llevar a cometer actos así?

Quizá porque el acto de matar es una de las máximas transgresiones en todas las culturas (salvo, claro, cuando los gobernantes deciden ir a las guerras y entonces lo ennoblecen con todos los simbolismos y perdones y justificaciones). Quizá porque todos tenemos alguna lista pendiente de personas que en algún momento quisimos borrar para siempre. Quizá porque sospechamos que podemos estar en la lista de alguno de nuestros seres cercanos.

Para terminar, nos gustaría que nos recomendases una serie de libros en los que el crimen y las matemáticas jueguen un papel fundamental.

R: La hija del criptógrafo, de Pablo de Santis (crimen y criptografía). Mar de fondo, de Patricia Highsmith (crimen y biología, pero sobre todo una muestra perfecta de un tercer género que prácticamente inventaron entre Dostoievsi y ella: la germinación del mal en una persona razonable). El curioso incidente del perro a la medianoche, de Mark Haddon (crimen y algo de matemática).

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