Estos libros son radioactivos

La reciente serie Chernóbil basada en la obra de la Premio  Nobel Svetlana Aleksiévich Voces de Chernobil, ha reabierto el interés por la cuestión atómica. Una cuestión de tiempos pasados, de la Guerra Fría, de la que el suceso de la central ucraniana antecedió la caída de la URSS. Darragh McKeon debutó con la excelente novela Todo lo que es sólido se disuelve en el aire, una historia de amor con el trasfondo del desastre de la planta soviética.

Antes, tras la irrupción de la energía atómica y de su uso bélico que convirtió a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en símbolos de una era, el filósofo Gunther Anders mantuvo una correspondencia con Claude Eatherly, El piloto de Hiroshima es un alegato por la paz y la desnuclearización, ahonda  en el concepto de culpa y en las consecuencias de una acción que sobrepasa los límites de la conciencia. Los testimonios recogidos durante diez años en Nagasaki ayudan a comprender la magnitud de la tragedia. Sin salir de Japón, cultura imbricada en lo atómico, Los santuarios del abismo es la crónica de Fukushima, el último desastre nuclear en la que se entremezclan publicistas, ecologistas pro-nucleares y yakuzas.

De esta cuestión tan peliaguda también se ha hecho sátira, el galés Peter George publicó Dr. Strangelove. O cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba en plena Guerra Fría, libro que Kubrick adaptó a la gran pantalla. Y como la realidad muchas veces supera a la ficción, Kruschev se cabrea es un a crónica histórica, la del surrealista viaje del líder soviético en 1959 a EEUU.

Como es uno de los temas favoritos de la ciencia ficción y la distopía incluimos también tres grandes novelas con el trasfondo del apocalipsis nuclear, La carretera de Cormac McCarthy, la huida de un padre y un hijo por un paraje desolado. El hombre que cayó en la Tierra, conmovedora novela de ciencia ficción extraterrestre que catapultó a David Bowie a la fama en su adaptación a la gran pantalla, y la genial Dr. Bloodmoney, una de las obras menos conocidas de Phillip K. Dick.

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