Fernando Fernán Gómez: un mito en diez libros

No es fácil resumir en diez libros las múltiples facetas de un creador tan prolífico como Fernando Fernán Gómez (1921-2007). Más complicado aún sería hacerlo en solo diez películas teniendo en cuenta que participó en casi doscientas, la mayor parte de ellas como actor principal. Cineasta con buena pluma, publicó muchos libros en vida… y los sigue publicando ahora. La editorial Huerga y Fierro acaba de sacar Variedades, una antología de artículos cuyo contenido hace honor al título del volumen. Si solo pudiéramos recomendar una obra escrita para conocer al genio, ésa debería ser sus prodigiosas memorias El tiempo amarillo. Leyendo en ella algunos pasajes relativos a la guerra civil en Madrid, se adivina cuánto de autobiográfico había en su mejor texto para el teatro, Las bicicletas son para el verano.

Precisamente el teatro y los cómicos de la legua que malviven de pueblo en pueblo protagonizan El viaje a ninguna parte, que antes de ser novela y película fue un serial radiofónico. Tras ésta, que fue su segunda novela, llegarían una decena más, entre ellas La Puerta del Sol, especialmente apreciada por la crítica; un viaje al corazón del Madrid de principios del siglo XX. De su obra ensayística merecen destacarse sus Historias de la picaresca, asunto que investigó toda su vida.

le gustó lógicamente reflexionar sobre los actores y el cine, sobre las relaciones entre el séptimo arte y el teatro o la televisión, o sobre las adaptaciones literarias, y lo hizo Desde la última fila con motivo del centenario del nacimiento de las películas. Fuera de la ficción y camino de cumplir los ochenta, la vejez se convierte en materia literaria en Nosotros, los mayores, que incluye un Diario de una persona mayor en Hollywood a raíz de ser invitado a la gala de los premios Óscar por la nominación de la película El abuelo, de José Luis Garci.

Podría citarse algún libro suyo de poesía o de literatura infantil, pero seguramente el Fernán Gómez más genuino emerge cuando habla y ese orador brillante y profundamente ingenioso lo encontramos en el libro de Conversaciones de Enrique Brasó y en La buena memoria, donde dialoga con su amigo Eduardo Haro Tecglen moderados por Diego Galán.

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