Glenn Gould y otras joyas

Libros recomendados por Rosa Torres-Pardo

La pianista Rosa Torres-Pardo, que ha obtenido el Premio Nacional de Música en la categoría de interpretación, recomienda en este listado varios libros sobre Glenn Gould, el genial pianista del que se cumplen ahora 35 años de su muerte y 85 de su nacimiento. También incluye otros libros que ella considera “joyas literarias”. Son los siguientes- El malogrado,  de Thomas Bernhard: “Este libro describió las variaciones Goldberg de Bach interpretadas por Glenn Gould como la gran obra de arte que habría que preservar como gran tesoro de la humanidad. Fue entonces cuando la figura del pianista trascendió al gran mundo de la cultura más allá de la música. Cuando leí este libro todavía sentía el impacto que había supuesto pocos meses antes la muerte de Gould tanto para mis compañeros como para mí, entonces jóvenes estudiantes de Juilliard school de Nueva York”.  – Glenn Gould, a life in pictures, de Tim Page: “A través de unas fotografías que recogen desde su más tierna infancia a su madurez, Tim Page reconstruye y recrea la vida del gran pianista. Antes estas bellas imágenes, también se comprende la fuerza y el atractivo del personaje”.- Glenn Gould. No no soy en absoluto un excéntrico, de Bruno Monsaingeont: “Este libro, en una recopilación de entrevistas y escritos, sin duda le hará preguntarse a cualquier concertista qué es lo verdaderamente importante de la música, especialmente cuando éste vive el mundo del concierto al que Gould cerró la puerta por fidelidad a sí mismo, en un ejemplo de búsqueda y de coherencia. El libro desmonta el adjetivo “excéntrico”, adjudicado a Gould por el mero hecho de viajar con su silla, que le resultaba más cómoda que las que le proporcionaban las salas de conciertos, demasiado altas para él, o por lavarse las manos con agua caliente antes de tocar (evidentemente las tenía frías y así las calentaba) o por muchas otras cosas perfectamente lógicas. Salvando las distancias, cuando tengo las manos frías antes de tocar, las caliento con el secador de pelo, y al contrario que a Gould las sillas siempre me resultan demasiado bajas y suelo buscar una pequeña tarima que las suba, en otros casos he puesto una alfombra debajo de la banqueta para que no se oyeran los ruidos producidos por el tacón. Sin duda las manías existen, pero por encima de todo, no hay duda que Gould no buscaba el éxito, sino la autenticidad, y para llegar a una verdadera interpretación, estaba dispuesto a hacer lo que fuera. Si era necesario canturrear o enroscarse en sí mismo y sentarse casi en el suelo para encontrar el modo, lo hacía, o si tenía que buscar la soledad para encontrar aquello que perseguía, lo haría, con el más puro compromiso ético. Siempre interesante”.  – El vagabundo de las estrellas, de Jack London: “No me canso de recomendar esta fascinante, original e inspiradora novela en la que un hombre encarcelado y torturado por una camisa de fuerza realiza unos viajes astrales en los que vive unas increíbles aventuras a través del tiempo y del espacio. En el prólogo, Fernando Savater dice envidiar a quien lea este libro por primera vez, tiene razón”.- El guardián entre el centeno, de  J.D Salinger: “Es un inquietante y perturbador libro, todavía recuerdo la sensación de desconsuelo tras su lectura si bien con la certeza de estar ante una obra maestra. Imposible no asociarla a John Lennon y a su asesino, un obseso de este libro, tanto, que firmaba como ‘The Catcher in the Rye’ (el guardián entre el centeno)”.- La familia Wittgenstein, de Alexander Waugh: “Fantástico retrato de una familia vienesa de las más ricas y cultas de Europa, desde finales del XVIII hasta la primera mitad del s.XX. Destaca el gran filósofo Ludwig Wittgenstein y muy especialmente el concertista de piano Paul Wittgenstein, quien tras perder la mano derecha en la primera guerra mundial y estando cautivo en una fría cárcel de Siberia, pintó un teclado en una mesa sobre la que practicar con su mano izquierda. Una vez liberado recomenzó su carrera con sólo una mano, y encargó obras a compositores como Prokófiev, R.Strauss, Ravel, Korngold o Britten. La lectura de este libro da una idea sobre los gloriosos tiempos de la burguesía en Europa y después, sobre su decadencia con el horror y la destrucción provocados las dos guerras mundiales”.- La conjura de los necios, de John Kennedy Toole:  “Para mí un descubrimiento cuando lo leí hace años. La novela gira en torno a un personaje inadaptado que construye un mundo propio al margen de la realidad. Sórdida y triste, esta novela al tiempo consigue arrancar verdaderas carcajadas al lector. Triste historia también la de este autor, que con solo 31 años se suicidó al no conseguir publicar su novela. Tras la muerte, su madre consiguió por fin una editorial que publicara el libro. Fue premiado con un Pulitzer”.- Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós: “Por encima de sus fantásticos personajes, de su historia, o del lugar donde se desarrolla, un castizo Madrid , la lectura de este libro brilla desde el detalle más insignificante al más trascendente de la historia, y siempre sorprende. Esta magistral novela nos hace entender la diferencia que hay entre lo bueno y lo genial”.- La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne: “Es una de las novelas americanas más importantes del XIX. En una denuncia a la hipocresía , el puritanismo asfixiante, el abuso y la desigualdad, trata la historia de una mujer adúltera a la que marcan y estigmatizan tras dar a luz a un hijo ilegítimo. Hawthorne seduce con una capacidad de sumir al lector en su mundo y vivir intensamente su historia. Un libro memorable”.- El bosque animado, de Wenceslao Fernández Flórez: “Novela que acerca al mundo mágico y vivo de los bosques de Galicia, (inspirada en la fraga de Cecebre) donde los árboles se comunican a través del sonido de sus  hojas movidas por el viento o a través del crujido de sus troncos. Son bosques habitados por todo tipo de criaturas, a partir de las 12:00 transita por ellos la Santa Compaña, y todo aquel que la mira acaba juntándose a ella eternamente. Un libro entrañable, lleno de imaginación y  ternura que deja huella. Al igual que con la Santa Compaña, si lo lees, le sigues para siempre”.

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Glenn Gould. No, no soy en absoluto un excéntrico - Bruno Monsaingeon

Glenn Gould. No, no soy en absoluto un excéntrico

Bruno Monsaingeon

Este libro, en una recopilación de entrevistas y escritos, sin duda le hará preguntarse a cualquier concertista qué es lo verdaderamente importante de... leer más la música, especialmente cuando éste vive el mundo del concierto al que Gould cerró la puerta por fidelidad a sí mismo, en un ejemplo de búsqueda y de coherencia. El libro desmonta el adjetivo “excéntrico”, adjudicado a Gould por el mero hecho de viajar con su silla, que le resultaba más cómoda que las que le proporcionaban las salas de conciertos, demasiado altas para él, o por lavarse las manos con agua caliente antes de tocar (evidentemente las tenía frías y así las calentaba) o por muchas otras cosas perfectamente lógicas. Salvando las distancias, cuando tengo las manos frías antes de tocar, las caliento con el secador de pelo, y al contrario que a Gould las sillas siempre me resultan demasiado bajas y suelo buscar una pequeña tarima que las suba, en otros casos he puesto una alfombra debajo de la banqueta para que no se oyeran los ruidos producidos por el tacón. Sin duda las manías existen, pero por encima de todo, no hay duda que Gould no buscaba el éxito, sino la autenticidad, y para llegar a una verdadera interpretación, estaba dispuesto a hacer lo que fuera. Si era necesario canturrear o enroscarse en sí mismo y sentarse casi en el suelo para encontrar el modo, lo hacía, o si tenía que buscar la soledad para encontrar aquello que perseguía, lo haría, con el más puro compromiso ético. Siempre interesante. leer menos

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