Grandes libros breves que dan ganas de leer una y otra vez

Hay pocos placeres lectores como el de acabar un libro y tener la sensación de que podrías volver a empezarlo de nuevo. Esa sensación, la de querer volver a adentrarse en esa historia una vez más, es más poderosa cuando se trata de obras breves, que hemos devorado en unas pocas horas. Hoy seleccionamos algunos de esos libros breves, que apenas llegan a 250 páginas, y que desearíamos que durasen aún más.

Una d ellas grande sorpresas de la literatura catalana reciente la ha protagonizado Irene Solà con Canto yo y la montaña baila, en la que la autora crea un universo mágico y onírico que apela a la naturaleza, a las fábulas y a las leyendas. Una profesora que lega a Atenas en pleno verano es la protagonista de A contraluz, novela en la que Rachel Cusk nos plantea un retrato de su protagonista a través de las conversaciones con distintos personajes. Otra historia de pesares es la que nos propone Yuko Tsushima en Territorio de luz, una de esas obras que, a pesar de tratar temas duros y complejos, nos seduce por la elegancia de su lenguaje y su carácter evocador.

Maestra de las novelas cortas, Amelie Nothomb tiene en su haber muchas de esas obras que querríamos volver a leer una vez acabadas, pero nos quedamos con Metafísica de los tubos por su capacidad de crear un universo propio a través de un bebé superdotado que decide adoptar una postura inerte. De Japón, como la infancia d ella propia Nothomb, también llega Confesiones de amor, un estudio sobre la dificultad de las relaciones personales en aquel país cargado de sensibilidad y sutileza.

La protagonista de Las vencedoras, de Laetitia Colombani, supera una depresión a través de un trabajo de voluntariado, que le pone en contacto con mujeres en peligro de exclusión, historia que mezcla con otra de un siglo anterior, en la que asistimos a cómo el empuje de una mujer consigue poner en marcha el Palacio de la mujer, una institución de acogida. Oscura y turbia, Temporada de huracanes es el relato de Fernanda Melchor sobre un grupo de niños que descubren el cadáver de una mujer flotando en un canal.

Con su habilidad especial para profundizar en sus personajes, los relatos de La balada del café triste nos invitan a volver a sus páginas una y otra vez. Y en Un hombre soltero, Christopher Isherwood nos sumerge en la vida de un profesor de mediana edad que supera la muerte de su mujer, y se enfrenta a la idea de su propia mortalidad.

La opinión de los usuarios

1 Opinión

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irfema1 17 septiembre 2020

me parece que falta uno que para mí es imprescindible entre los libros cortos: "la sombra del águila" de Pérez Reverte

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