Las mejores novelas cortas de la historia

El tamaño, al menos en cuestiones literarias, no importa

El tamaño no importa. Al menos en lo que a cuestiones literarias se refiere. Tener una novela corta entre las manos tiene como ventaja que puedes leerla del tirón, y que no sea un tocho no implica que su calidad literaria sea menor. En Librotea hemos confeccionado una estantería con las mejores novelas cortas de la historia, una selección no jerárquica y abierta a nuevas propuestas.Igual nunca has reparado en que El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald, tiene menos de doscientas páginas. Y lo mismo pasa con El coronel no tiene quien le escriba, obra del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, o con El extranjero, de Albert Camus. Otro clásico que cumple la máxima de lo bueno si breve dos veces bueno es Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Julian Barnes ganó el Booker con El sentido de un final, una novela en la que reflexiona sobre el paso del tiempo y sobre el autoengaño como forma de supervivencia y para la que no necesitó miles de páginas. Tampoco le hicieron falta a Emmanuel Carrère para narrar la truculenta historia de Jean Claude Roman en El adversario. Cuando pensamos en la novela rusa siempre nos vienen a la mente libros larguísimos, pero en el género más breve están Noches blancas, de Dostoievski, o La tormenta en la nieve, de Tolstói. Marguerite Duras empleó 128 páginas para relatar la historia de amor entre una adolescente de quince años y un rico comerciante chino de veintiséis. Y esa extensión le bastó para ascender al Olimpo literario. Otra novela corta de obligada lectura es Bartleby, el escribiente, de Melville, convertida en icono por obra y gracia de cinco palabras: I would prefer not to. La obra que dio notoriedad a Anton Chéjov fue la breve La estepa y el último título firmado por Stefan Zweig antes de suicidarse, Novela de ajedrez, también tiene cabida en esta lista.¿Cuál es tu favorita?

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