Las mejores obras de Pierre Lemaitre

El impacto que produjo en Francia la publicación de Nos vemos allá arriba —Premio Goncourt 2013 y más de dos millones de ejemplares vendidos— superó con creces la enorme resonancia que suele acompañar a uno de los galardones más prestigiosos de la literatura europea.

Ahora Pierre Lemaitre junto con Salamandra Editorial nos traen  la continuación titulada Los colores del incendio, ambientada entre 1927 y 1933. La novela se inicia con el funeral del patriarca Marcel, una ceremonia multitudinaria a la que asiste todo aquel que es, o aspira a ser, alguien en París. Sin embargo, las cosas no pintan demasiado bien para Madeleine, la heredera del ingente patrimonio familiar. Al suicidio de su hermano Édouard, el héroe desfigurado, el encarcelamiento de su ex marido estafador y la muerte de su padre, se añade la delicada situación de su hijo Paul, un niño de siete años que acaba de sufrir un horrible percance. Con la fuerza arrolladora de un torbellino, Los colores del incendio trenza magistralmente la venganza implacable de una mujer a la par que ofrece un retrato soberbio de una época embarullada y vertiginosa.

Como hemos comentado antes, la precuela de Los colores del incendio, titulada Nos vemos allá arriba no pasa desapercibida para los amantes de la novela. Nos vemos allá arriba ambientada en noviembre de 1918, tan sólo unos días antes del armisticio de la Primera Guerra Mundial, el teniente d’Aulnay-Pradelle ordena una absurda ofensiva que culminará con los soldados Albert Maillard y Édouard Péricourt gravemente heridos en un confuso y dramático incidente que ligará sus destinos inexorablemente. Cuando estos soldados vuelven a París, se rebelan contra una realidad que los condena a la miseria y al olvido. Así, Édouard pergeña una ingeniosísima estafa para vengarse de su progenitor, que siempre lo repudió por su sensibilidad. De paso quiere ayudar a su fiel Albert, cuyo prurito es huir a las antípodas para olvidar a Cécile, su amor perdido….

Y de París viajamos hasta Beauval, un pequeño pueblo donde se ambienta la novela, Tres días y una vida. Los habitantes de este pueblo, no exentos de hipocresía y cinismo, se añaden los ambiguos gestos, los comentarios maliciosos, la maldad y la insidia parapetadas detrás de las buenas intenciones, elementos todos ellos determinantes en la gestación y desenlace de la apasionante historia de su protagonista, Antoine.  El relato, dividido en tres momentos espaciados en el tiempo —1999, 2011 y 2015—, es una invitación a acompañar el fascinante proceso de formación de la psique de Antoine Courtin, durante el cual se vislumbra el lacerante destino de una persona que, paradójicamente, ha sido víctima de su propia culpabilidad.

La opinión de los usuarios