Leer la naturaleza (SModa julio 2020)

El número de julio de ‘S Moda’ está centrado en la sostenibilidad. La defensa del medioambiente se ha convertido en una prioridad, y en el nuevo número entrevistamos a una de las pioneras en esta lucha: la primatóloga Jane Goodall, que nos cuenta cómo pasó de científica a activista medioambiental. Aunque ahora está trabajando en una nueva obra, El libro de la esperanza, podemos profundizar en sus enseñanzas leyendo 60 años en Gombe, (Confluencias), donde la británica recuerda su llegada a África y cómo empezó a estudiar a los chimpancés y se dio cuenta de lo importante que es proteger su hábitat.

Los libros son una forma de hacer activismo, sostienen los editores Rubén Hernández y Emilia Lope, que dejaron Madrid para irse a vivir a un valle cántabro, rodeados de naturaleza. Él fundó Errata naturae en 2008 y es el responsable de la colección Libros salvajes, dedicada al nature writing, y Emilia se encarga de la línea infantil y juvenil Pequeños salvajes. Seleccionan para nosotros tres libros que ejemplifican ese activismo medioambiental a través de la literatura que ellos defienden: Walden, de Henry David Thoreau es su clásico de cabecera, se publicó en 1854 y en él el autor narra su vida en una cabaña en medio del bosque; El fuego del fin del mundo, de Wendell Berry, recopila distintos artículos de este pensador, uno de los gurús actuales del ecologismo, que a finales de los sesenta dejó de dar clases en la universidad para trabajar la tierra y vivir en el campo, y Un año en los bosques, donde Sue Hubbell cuenta su experiencia en los Ozarks.

Dentro de este interés creciente por el género del nature writing Seix Barral publica ahora Un cambio de verdad, una obra basada en otra experiencia, esta vez mucho más cercana: el escritor Gabi Martínez relata cómo siguió los pasos de la infancia de su madre, yéndose a trabajar como pastor a la zona de Extremadura donde ella se crió. Y de la realidad a una ficción con tintes líricos, Irene Solà explora el mundo natural en la novela Canto yo y la montaña baila, donde animales y rocas tienen su propia voz en la narración.

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