Libros de un poder incalculable, por Dorantes

2020 será recordado por lo que todos ya sabemos, pero hay otras muchas cosas que están sucediendo en este aciago año que merecen un espacio en nuestra atención. Una de ellas es el V Centenario de la Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano, una de esas gestas que cambian el curso de la historia y a la que el pianista lebrijano Dorantes le dedica su último disco, La roda del viento. “El germen de este álbum fue el espectáculo con el que, por encargo de la Bienal de Flamenco de Sevilla, cerré en su pasaba edición”, explica a Librotea. “Esa actuación, que se desarrolló entre los contenedores y las grúas de la zona de cargas del Puerto de Sevilla, clausuraba la Bienal y al mismo tiempo abría los actos de conmemoración del V Centenario de la Primera vuelta al mundo. Ese día decidí que tenía que grabarlo”.

Como es habitual en su carrera, Dorantes parte de su corazón flamenco para acercarse a distintas músicas del mundo. “No he buscado estilos, me he buscado a mí”, aclara. “La roda del viento ha sido un viaje a mi interior. Después de leer más de una vez a Pigafetta, cronista de la primera vuelta al mundo, y de acordar la división de pasajes con Casto Márquez Ronchel, letrista y guionista histórico de este álbum, en el que han asesorado Fundación Nao Victoria y Ramón María Serrera, el siguiente paso fue hacer el ejercicio de lectura que hacemos los músicos. El convertir ‘la letra’ en ‘sonido’ para nuestra mente recree cada nota, como lo haría con la palabra del libro”.

La magnitud de este proyecto se percibe también con los colaboradores que han participado en él. “Yo buscaba en mi mente una coral flamenca y organizamos en la Escuela de Arte Flamenco Cristina Heeren un casting para jóvenes cantaores entre los que se conformaría esta coral. De todos ellos, con 12 voces monté la coral. ¡Qué nivelazo de jóvenes! Alba Martos, Ana Lorenzo, Antonio Mena, Sebastián Vilches, Cristina Regajo, Elisabeth Nadal, Estefanía Salvatella, Lidia Montero, Marcos Martínez, Marta La Niña, Rosa Linero y Pedro Peña”.

Como músico que ha experimentado a lo largo de una trayectoria pariendo desde el flamenco, además de haber popularizado el piano como instrumento dentro del género, Dorantes es una voz autorizada sobre la explosión de nuevos artistas que utilizan el flamenco para llevarlo a su terreno. “Siempre ha existido música popular y música de grandes minorías. Y por otro, la música de masas”, explica. “Son campos que no comparten terrenos. En este sentido nunca me ha preocupado la situación del hoy sino la del mañana. ¿Qué dejaremos a los que vengan? ¿Cómo podemos contribuir a un enriquecimiento cultural? En los libros pasa igual: están los escritores para masas y el resto… Ya cada uno, que compre lo que más le guste”.

Como lector, Dorantes confiesa haber sido tardío, pero por circunstancias muy particulares. “Yo crecí en una familia de cinco hermanos, que vivíamos en un pequeño piso. Durante mucho tiempo, cuando tenía suspensos en primaria más que a menudo, yo decía en mi casa ‘yo no veo’, y mis hermanos mayores se reían y le decían a mi padre que era mi excusa porque no quería estudiar. Ahora nos reímos muchísimo cada vez que lo recordamos. Finalmente, casi con 12 años, mi padre, me llevó al oculista y, literalmente, me cambió la vida. Le cogí gusto a estudiar y a leer, y ya no paré. Leía todo lo que caía en mis manos. Pero todo. Desde las cartas de los bares hasta cualquier libro de la gran biblioteca que mi padre siempre tuvo en casa. Porque siempre lo hemos visto leer mucho y escribir”.

Desde entonces, la lectura es para Dorantes “un maravilloso ejercicio mental”. “No hay cosa más bonita que recrear en tu mente cada palabra. Creo que ese ejercicio es mucho más valioso de lo que a priori se pueda creer, porque le da a tu mente un poder incalculable para todo lo que quiera hacer. Por eso, creo que se dice, el acto de leer modifica el cerebro”.

Estantería

Estambul - Orhan Pamuk

Estambul

Orhan Pamuk

Cuando leí este libro reconozco que quedé enamorado de Estambul, de esa ciudad, de la diversidad cultural que retrata en  sus páginas, de l... leer más as distintas culturas que habitan en ella. Y también por esa sencillez, cómo refleja su vida, sus vivencias desde su infancia hasta su madurez. Cuando escribe: 'Qué significa que yo haya nacido en tal fecha, en tal rincón del mundo? ¿Ha sido una elección justa esta familia, este país, y esta ciudad que se nos ha otorgado como si nos hubieran tocado en la lotería…' es algo que algunas veces, yo al menos, me pregunto y me siento contento con la respuesta que me doy. Cuando fui de vacaciones a Estambul y contemple el Bósforo, su belleza, recordé otra de las frases de su libro: 'Todas las naciones y todos los ejército querían hacerse con nuestro hermoso Bósforo'. Este libro supuso no solo descubrir Estambul y mi deseo de visitarlo sino que también, con un lenguaje muy sencillo, demuestra con toda su belleza y miseria toda o parte de la historia de Estambul a través de los años, de los escritos de los viajeros occidentales, de la descripción de las Fiestas del Sacrificio, de su relación y cariño con su abuela (que me trae los recuerdos con la mía)... En definitiva, un libro que me enseño a amar a una ciudad, a su cultura y a su gente. Luego, la vida me unió a los gitanos turcos Aytac Doga, Ismail Tuckbilec, Hushus Selenderici (Taksim Trio) en un proyecto que sigue en activo y que se convertiría en un disco este próximo año, pero la pandemia lo ha paralizado (venían a España en Abril para grabar juntos)… Lo que es la vida. leer menos

La caverna - José Saramago

La caverna

José Saramago

La historia de Cipriano, el alfarero, es un relato descarnado y crítico, como casi toda las obras de Saramago, de la sociedad de nuestro tiempo, del ... leer más capitalismo. Yo veo en este libro un cambio de vida, de relaciones, y de tradiciones que se pierden. Hay una frase casi al principio del libro, cuando describe a los dos personajes (suegro y yerno), que es una gran realidad: 'Buena verdad es que ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe'. Ahora más que nunca hay que volver a retomar los valores que, sin darnos cuenta, hemos dejado de ver. En estos días de confinamiento, y con un previsible escenario de nuevas formas de vivir y de relacionarnos, la he vuelto a leer y hoy más que nunca la recomiendo a todos aquellos que aún no la hayan leído. Saramago en este libro, de una manera descriptiva y detallada, como él solo sabe hacer, toma como hilo conductor, las relaciones de un alfarero que, con su vieja camioneta, reparte su loza a un gran centro comercial. Un gran centro que, poco a poco, lo engulle todo: las relaciones familiares, el trabajo artesanal, la forma de vida, las tradiciones y hasta tu propia identidad como ser humano. Esa caverna que está en las profundidades del Centro, la visión de esas seis personas encadenadas, el fuego apagado, las cenizas, te hacen comprender que vives en un mundo de apariencias, al que estás encadenado y del que tienes que salir corriendo sino quieres desaparecer como persona individual, con tus penas y alegrías. 'Quién no se ajusta no sirve'. leer menos

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