Libros imprescindibles escritos por mujeres, por Marta Moriarty

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El nombre de Marta Moriarty está vinculado para muchos a una época y una ciudad, el Madrid de la movida, pero su labor y amor por la cultura se extiende mucho más en el tiempo y la distancia. Galerista, librera, curadora… su trayectoria siempre ha estado vinculada al arte y, una de sus pasiones, la literatura. Ambas facetas se unen en su colaboración con el Club Matador, para el que Moriarty ha comisariado una exposición, elaborado diversas actividades y, ahora, dona parte de su biblioteca, 111 libros escritos por mujeres. Poco antes de la presentación oficial de esta colección de libros, en la que charló con Antonio Muñoz Molina, hablamos sobre su pasión por la literatura, la conexión especial con las mujeres escritoras y algunos de sus libros favoritos.

¿En qué consiste tu colaboración con el Club Matador y por qué has elegido esta temática?

Es, sobre todo, la curaduría de una exposición. Me pidieron organizar una exposición protagonizada por mujeres y yo pensé que no me apetecía hacer simplemente una exposición de mujeres porque fueran mujeres. Por eso decidí darle un poquito la vuelta y recordé una exposición de los años setenta en la que había una obra de Judy Chicago que se llama Dinner Party. En aquel momento del apogeo feminista, ella creó una gran mesa triangular con una serie de homenaje a mujeres en el que también utilizaba bordados, cerámica personalizada… cosas que habían pertenecido al universo de la mujer y que ella ponía en valor. Entonces, yo recordé a todas las mujeres que, antes de que fuera posible ser artistas, hacían día a día con paciencia, con dedicación, con talento, todo ese tipo de trabajos. Elegí los bordados, pero podía haber elegido muchas otras cosas. La exposición incluye a artistas contemporáneas convencionales, en el sentido de que son artistas contemporáneas que están en el mercado, junto con una selección de trabajos textiles, especialmente exquisitos, de mujeres anónimas, pero con muchísimo valor y sobre los que hay que reflexionar.

¿Hay alguna relación entre la entre la exposición y la selección de libros ?

Cómo nos hemos entendido muy bien, el Club Matador me pidió que programará una serie de eventos con mujeres durante todo este año. Conferencias, performance… muchos actos. Simultáneamente, con esta pandemia que nos hace reflexionar a todos, he pensado que o me gusta hacerme mayor y empezar a decir lo que toda persona mayor dice, “yo ahora no leo, releo”. No quiero empezar a releer ni quiero negarme a las nuevas tecnologías. Y quiero ir ligera de equipaje. Entonces, pensé que dentro de las actividades sería bonito donar mis libros de mujeres. No he donado todos porque la parte más grande de mi biblioteca la tengo en Mallorca, pero he donado los que tenía en Madrid y que eran de mujeres, que son 109. Hoy he dado dos más, 111. Con la pandemia, cada vez me interesa más trabajar para estar juntos, estar con la gente, formar parte de grupos. Que mis libros estén en un club y que pueda leerlos cualquiera me parece muy bonito.

Cuando te planteaste hacer esta selección, ¿qué criterios seguiste?

Yo me he cambiado mucho de casa, por eso quería regalar casi toda mi biblioteca. No toda, porque hay cosas que que las quiero para siempre. El único criterio fue que los libros los tenía en Madrid, que eran de mujeres y que habían sobrevivido a distintas mudanzas. La selección la ha hecho el tiempo más que yo. Es una selección depurada, que tenía sentido: son los libros que no he ido tirando ni regalando. No hay muchas obras que me parece imperdonable que no estén incluidas pero por la simple razón de que no los tenía aquí.

Como lectora, ¿cómo es tu relación con la literatura escrita por mujeres?

Yo soy muy lectora. Si las profesiones no estuvieran asociadas con ganarnos la vida, si a mí me preguntaran por mi profesión diría que soy lectora, Es a lo que más tiempo dedicó. Desde que tengo cuatro años y aprendí a leer. Yo leía todo lo que encontraba y casualmente leía muchos libros de mujeres, pero sin hacer otra reflexión, como algo natural. De lo que sí me he dado cuenta que con el tiempo es que he ido comprando mucha literatura de mujeres porque hay una afinidad natural. Hay cosas en las escritoras que a mí como mujer me son muy cómodas o me identifico más fácilmente con ellas. Leo mucha literatura masculina porque es el grueso de la literatura, pero sí que tengo una afinidad y siempre ha habido muchas mujeres escritoras en mi vida. El primer libro que leí es Heidi, que es de una mujer, luego leí Mary Poppins, Pippi Calzaslargas… Esas mujeres estaban en mi vida de un modo natural.

¿Cómo es esa vinculación especial que sientes con la literatura escrita por mujeres?

Creo que las mujeres han vivido en un territorio muy limitado. Mientras los hombres se iban a la guerra, de aventuras, eran exploradores, empresarios, salían y entraban, la mujer estaba en un territorio muy pequeño. Entonces, como los comanches en las películas que se conoce muy bien su territorio y saben interpretar cada brizna de hierba, creo que las mujeres saben interpretar cada detalle y saben expresarlo. Y las mujeres hablamos de emociones con una gran naturalidad. Los hombres no habláis de emociones. Nos encontramos muy cómodas en el mundo de las emociones. Ese reflejo de las emociones, de la capacidad y de la cotidianidad y de interpretar un detalle, la manera de andar, de vestir, de coger una taza, todo tiene significado porque es un territorio pequeño en el que las mujeres se mueven con maestría. A mí me conmueve mucho las mujeres cuando ves de dónde vienen. Muy a muy tienen un entorno muy dramático y lo tiene más complicado, se tienen que superar más. Hay muchos hombres que escriben de todo y que luego tienen, como Dickens, a su mujer en casa con siete hijos. Eso no se da con las mujeres. Hay mucho dolor en los libros de mujeres, pero es un dolor pequeño.

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