Libros para encontrar la belleza de la vida y la Historia, por Éric Vuillard

Éric Vuillard indaga en la Historia, la que se escribe con mayúsculas y la que no aparece en los grandes tratados de la materia. Así, el escritor francés sorprendió a lectores de medio mundo al asomarles a una reunión en la que los grandes empresarios alemanes pactaban con el partido nazi para financiar su ascenso al poder. Desde esa El orden del día, Vuillard se ha convertido en un asiduo de nuestras librerías, además de uno de esos autores cuyas novedades despiertan interés mucho antes de llegar a las tiendas.

Tras La batalla de occidente y 14 de julio, su visión de la I Guerra Mundial y la Revolución francesa, respectivamente, Vuillard posó su mirada sobre la figura de Thomas Muntzer, un teólogo y predicador que, en la Alemania de 1524 llamaba a la insurrección de los campesinos y al final del derroche impío de las clases nobles. La guerra de los pobres es el retrato, urgente y apasionado, de una causa condenada al fracaso.

“Yo había leído cosas sobre Thomas Muntzer, pero me di cuenta de que no había leído sus escritos”, explica Vuillard en esta charla mantenida recientemente en un hotel madrileño. “Había leído libros sobre Muntzer, pero no de Muntzer. Me puse a leerlo, y lo que me dio ganas de escribir sobre él es que, para empezar, era un escritor de gran talento.Me interesó de él cómo se comporta la escritura cuando la temperatura política aumenta. Con Muntzer la literatura toma su aspecto más frontal. Dice lo que piensa, sin precaución, en un contexto de cristianismo… un cristianismo de guerra civil”.

En una época en la que la interpretación de la Biblia comienza a cuestionarse, al mismo tiempo que el latín solo accesible a las clases altas comienza a resquebrajarse como lengua de la Iglesia, Muntzer parece, de alguna forma, un precursor de la escritura política. “Podríamos decir que, con Muntzer, es como si el Lazarillo de Tormes escribiese por sí mismo”, asegura Vuillard. “Para escribir el Lazarillo en una España dominada por la Inquisición hay que ser muy erudito y esconderse, publicar de forma anónima. Es un ambiente que obliga a un alto grado de limitación a la literatura. Con Muntzer la temperatura política es tan elevada que no hay que esconderse. El Lazarillo escribe por sí mismo”.

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