Libros para huir de la neurosis actual, por Guille Galván de Vetusta Morla

Foto: Wilma Lorenzo
Foto: Wilma Lorenzo

Cuando Guille Galván, guitarrista y compositor de Vetusta Morla, estaba ultimando su segundo poemario, Desconocernos, no podía sospechar que los tiempos en los que vería la luz serían tan extraños.Tampoco que muchas de sus páginas adquirirían un significado distinto. “El libro estaba escrito antes de la pandemia, pero durante estos meses he corregido algunas cosas porque quería leerlo en una situación tan nueva, y me ha gustado ver qué nueva dimensión han tomado ciertas cosas”, explica por teléfono. Esas cosas, nos aclara, “tienen que ver con esa necesidad de cincelarnos a nosotros mismos continuamente como si fuéramos marcas, donde somos los artistas, los empresarios, los consumidores… y encima nos fustigamos cuando la mirada de los demás no se corresponde con el puzzle que hemos trazado de nosotros mismos”.

Desconocernos, que viene acompañado de las ilustraciones de Rebeca Losada, es un viaje que va del yo al tú, en una época en la que estamos borrachos de lo primero y faltos de lo segundo. “Esa búsqueda era lo que me interesaba del libro”, confirma Galván, “hay una constante de búsqueda primero con uno mismo y luego con el otro, con lo social, lo que nos rodea. Me resulta paradójico que, en un momento en el que se le da mucha importancia a lo que eres individualmente, cada vez necesitamos más la aprobación de los demás para construir eso que somos. Qué duro resulta que la construcción personal dependa de esa imagen que tú piensas que los demás tienen de ti. Es una espiral neurótica con muchos personajes dentro de uno mismo, una sensación de impostura permanente”.

Esa espiral tuvo un receso, o al menos la posibilidad de uno, durante el confinamiento. “En un año como el que estamos viviendo, que ha sido tan delirante, piensas que lo normal es que tendamos a cuidarnos los unos a los otros, que se diluya un poco más lo individual y prime lo colectivo”, reflexiona Galván. “Tuvimos una oportunidad maravillosa de buscar lo colectivo y nos dejamos dominar por la neurosis de los directores de marketing y de comunicación, con todos los respetos a esas profesiones. Estamos de nuevo en esa lucha de mi marca tiene que ser la mejor que la tuya. Esa es también la sensación que estamos viviendo con la salud en Madrid. Piensas que han pasado tantos meses y nadie ha hecho los deberes en las administraciones, y parece que la culpa es de los ciudadanos por haber salido a hacer una barbacoa con su familia. Hemos perdido una oportunidad maravillosa de ser fuertes en lo colectivo”.

La poesía, al igual que otras artes, es quizás una de esas cosas que nos pueden ayudar a salir de esa espiral del yo. “Desde que nos metieron en casa en marzo, cuán importante ha sido la literatura, el cine, la música, la gastronomía…”, cuenta Galván. “Son manifestaciones que nos acompañan más allá de simplemente matar el tiempo. Yo creo que no se trata solo de llenar el tiempo, como si tener tiempo libre no productivo tuviese que provocarnos una sensación de culpa. Hemos encontrado pequeños oasis en nuestras casas que tienen que ver con lo cultural. Generacionalmente esto va a ser una bisagra, nos va a marcar a todo el planeta, y qué importante es en momentos así agarrase y desarrollar la esencia de lo que nos une”. Por ejemplo, a estos libros que nos recomienda.

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