Libros para la esperanza en tiempos de contagio, por Paolo Giordano

Desde que Paolo Giordano comenzó a escribir sus impresiones sobre la pandemia, el pasado febrero, han pasado apenas tres meses, pero la sensación es que podrían haber sido tres años. Sus reflexiones, recogidas en el breve ensayo En tiempos de contagio, suponen uno de los primeros, si no el primer libro sobre la covid-19, escrito con la urgencia de estar ante algo que todavía no hemos empezado a comprender. Desde su confinamiento en Italia, Giordano nos explica por teléfono que todavía sigue enfrascado en la pandemia y sus consecuencias. “Sigo escribiendo sobre el tema, sobre todo en artículos, aunque no muchos. Cuando me siento a intentar escribir, me lleva más tiempo precisar lo que quiero expresar, lo que es necesario expresar”, explica.

Escrito en los primeros días de contagios en su país, En tiempos de contagio acomete la tarea de reflexionar sobre una situación que no había hecho más que empezar por pura necesidad. “No podría escribir ficción ahora mismo”, asegura. “La realidad requiere toda tu atención, y no quiero perderme ninguna parte de este proceso. Quiero entender todo, leer todo, pensar… estoy atrapado en la realidad, pero también sé que es temporal. En algún momento la ficción volverá a tener toda mi atención”.

Desde la publicación de su ensayo, hemos asistido a un macabro desfile diario de datos sobre contagiados y muertos, pero también de reacciones políticas y de la sociedad. Ahora, con algo más de perspectiva, Giordano no baja la guardia. “Ahora estamos un poco mejor, porque la emergencia de la situación se ha atenuado un poco, pero no podemos decir que ya estemos aliviados, todavía tenemos más de 100 muertes al día, lo cual es mucho. Pero también este es un momento incluso más complicado. A comienzos de marzo nos centramos solo en la pandemia, y ahora todas las complejidades de esta crisis han emergido. La crisis social, económica, las complicaciones a nivel personal, qué pasará este verano, qué va a ser de la gente…”.

Al comienzo de sus reflexiones, el autor de La soledad de los números primos se enfrentaba a la incomprensión de ciertos amigos que no entendía que decidiese confinarse en casa en lugar de mantener su habitual vida social. Ahora, cuando parece que la peor parte de la tragedia ya queda atrás, nuestra atención se centra en otros aspectos. “Nuestro gran error al principio de la pandemia en todos los países fue contraponer la economía con la salud”, afirma. “Todos los países fueron demasiado lentos a la hora de tomar medidas y aceptar la cuarentena porque no querían para la economía, y hemos pagado por ello. Es muy importante no repetir ese error. Necesitamos que considerar los dos aspectos, e incluso diría que un tercero, el psicológico y sociológico. Es una tarea complicada que le pertenece a la política. Estamos entrando en otro territorio desconocido, pero tenemos que hacerlo de una manera cautelosa, y estar preparados por si tenemos que dar un paso atrás, probar otra estrategia distinta… Durante un tiempo creo que vamos a tener que utilizar la prueba y el error”, advierte.

Una de las perspectivas que utiliza Giordano para enfrentarse al enigma actual es, precisamente, la de la ciencia. Físico de formación, en las primeras páginas de En tiempos de contagio explica cómo esos conocimientos le alertaron de la rapidez y la magnitud con la que la enfermedad se podía propagar. Pero, para entender lo que puede hacer por nosotros, hay que se consciente del funcionamiento del método científico. “Lo más importante que nos dice la ciencia no son las cosas que conocemos, sino las que no conocemos”, explica. “El mensaje político más importante que nos llega de los científicos que vemos en televisión es ‘no lo sabemos’. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a alguien en la televisión, a algún político o miembro de un gobierno, decir ‘no lo sé’? Me parece un mensaje político muy poderoso. Mucha gente se puede sentir decepcionada, porque existe un concepto idealizado de la ciencia, de que es el lugar en el que encontramos respuestas, pero no lo es. Esa es una visión equivocada, la ciencia es el lugar para hacerse preguntas. Deberíamos acostumbrarnos a esa idea. Ahora necesitamos a la ciencia, pero también la necesitamos en épocas de normalidad para desarrollar unas prevenciones. Lo que espero ahora es que recordemos esta situación y en el futuro le demos más espacio a la ciencia”.

Para describir la manera en la que los distintos gobiernos del mundo han reaccionado ante esta situación, Giordano recurre en su libro a una cita de John Donne: “Nadie es una isla”. “Lo peor de toda esta situación es que cada país ha actuado como una isla. Incluso dentro de un mismo país, como en Italia, cada región ha actuado como una isla, y siguen haciéndolo”, señala. “Eso ha terminado por ser un enorme problema porque a lo que nos enfrentamos es una pandemia, global por definición. Podemos resolver algunas cosas localmente pero solo temporalmente, pero el problema no se resolverá hasta que no exista una mirada global, algo mucho más grande que países, más grande que Europa”.

Ese concepto, el de Europa, también parece ser más incierto que nunca. “Es difícil saber hacia dónde vamos, porque uno de los mayores argumentos del nacionalismo y el populismo reciente es que Europa era la causa de nuestros problemas. Cada partido nacionalista ha utilizado esa idea, intentando promover el miedo, y parece que les ha funcionado”, señala. “La verdad es que ahora mismo ningún país de la Unión Europea, y especialmente países como Italia y España, puede salir de esta situación sin la ayuda europea. Está muy claro, y todos los países lo saben perfectamente. Una posible salida a ese discurso del odio a Europa es que se disipe porque necesitamos a Europa. Si la situación se estabiliza y va mejorando poco a poco, es posible que Europa vuelva a ganar credibilidad en la mente de la gente. Por otra parte, A Europa se la ha visto durante mucho tiempo exclusivamente como a una fuente de ayuda económica, y eso es muy decepcionante. Para mucha gente existe una idea más elevada de lo que supone Europa. ¿Dónde está la verdadera solidaridad y unión europea más allá de lo económico? No hay rastro. No lo sé, pero de nuevo creo que debemos hablar de ello y hacernos preguntas sinceras: ¿nos sentimos realmente europeos o es solo algo que nos hemos dicho a nosotros mismo? Es un problema al que nos deberíamos enfrentar directamente, y creo que empieza con la cultura y la gente que formamos parte de ella”.

Giordano odia, según confiesa, recomendar libros, pero en esta ocasión hizo una excepción para hablarnos de varios títulos que “de alguna manera están ligados a este momento”.

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