Libros para vivir un verano inolvidable

El verano es esa época en la que intentamos alejarnos de las responsabilidades y encontrar el tan ansiado tiempo libre para descansar, disfrutar y, por supuesto, leer. La media lectora del año aumenta en los meses de julio y agosto, y hay quien aprovecha para ponerse al día con una buena pila de volúmenes que se han ido amontonando en la mesilla de noche o la estantería. Pero también hay quienes no pueden disfrutar del verano en su plenitud, por trabajo o por necesidad, y que no pueden dejarse llevar por el rumor de las olas o por los apacibles paisajes de la montaña. Por esa razón, hoy seleccionamos una decena de libros que nos transportan a otros tantos veranos fascinantes.

Una de las obras clásicas ineludibles para esta estación es El sueño de una noche de verano, una de las obras más conocidas de William Shakespeare que nos transporta a un lugar en el que coinciden las tramas amorosas y las criaturas fantásticas. Dentro de la narrativa española del siglo XX, además de dos títulos clásicos como El Jarama o Las bicicletas son para el verano, en esta ocasión nos detendremos en Primera memoria, el libro en el que Ana María Matute narra un verano de 1936 que tres chicos de distinta procedencia social pasan en una isla, en un despertar a la vida con el oscuro telón de fondo de una guerra civil que acaba de comenzar.

En muchas de las obras de Cesare Pavese el verano es el momento elegido para unas narraciones repletas de melancolía y delicadeza. El diablo en las colinas es un retrato de la vida cotidiana en esta estación en Turín y el Piamonte, de la mano de sus protagonistas adolescentes. El personaje principal de Verano en English Creek tiene 14 años y, acompañando a su padre en su trabajo de guarda forestal, se va abriendo a los misterios de la vida y la naturaleza. Otra joven, la protagonista de Crucero de verano de Truman Capote, pasa el estío en Nueva York, después de convencer a sus padres para que se vayan de viaje, en otra de esas obras cuyos personajes van descubriendo el amor y el dolor bajo un sol abrasador.

Una ruptura sentimental es el punto de partida de El verano sin hombres, en el que Siri Hustvedt nos presenta a una mujer que vuelve al hogar de su infancia para redescubrirse a si misma. La costa asturiana es el escenario en el que se desarrolla Helena o el mar del verano, en el que la melancolía se adhiere al lector con la crónica de unas vacaciones de la década de los 50. Y la relación pasada de un pintor, que sufre un bloqueo creativo, con su madre es el detonante de El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, la novela en la que Tatiana Tibuleac afronta las difíciles relaciones maternofiliales.

Los protagonistas de El verano mágico en Cape Cod vuelven al lugar en el que pasaron su luna de miel hace 30 años para descubrir que, si bien todos sus planes se han cumplido, ambos han cambiado mucho desde entonces. Para completar esta lista vacacional, las cartas de Un verano en Lesmona reflejan la vida de la burguesía en el siglo XIX a través de las cartas que su autora se intercambiaba con una amiga y una prima, y que fascinaron a Thomas Mann hasta el punto de querer saber el desenlace de sus vivencias.

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