Libros que le romperán la cabeza, por Kevin Johansen

El músico argentino (aunque nacido en Alaska) Kevin Johansen debería haber actuado a comienzos del verano en España, como parte de la gira de su último disco, Algo ritmos. Sin embargo, por lo que todos sabemos, la gira ha tenido que posponerse hasta abril de 2021. “Tenía todo un tour por España: en Madrid en La Riviera, En Razzmatazz En Barcelona, Bilbao, Sevilla… y ahora me quiero matar”, bromea desde su casa en Buenos Aires. “Pero supongo que como todo el mundo. Yo lo llamo una empatía negativa, una empatía desde la desgracia”.

Sin embargo, la creatividad no se para por ningún virus. “Me salió a las pocas horas de la primera cuarentena una canción, porque no podía dormir”, explica, aunque marca una línea con la situación general en su arte. “Hay canciones oportunas y canciones oportunistas. Yo prefiero las primeras, aunque las segundas pueden dar mucho rédito. Lo que menos quiero ser es un oportunista del hecho creativo. Querer ser el nuevo Camus ahora es aprovechar algo que puede ser muy vacuo y muy efímero. Ahí hay una lucha entre cómo ser fiel a este momento y no aprovecharse de la situación”.

En cualquier caso, las canciones de Johansen siempre han nacido de una observación del mundo desde una perspectiva lúdica, con una intención de buscar la empatía con el oyente y un ojo puesto en la calle. “Algo ritmos tiene varios puntos, temáticas que andaban dando vueltas en ese momento. La gente más linda trata de la belleza, de mostrarse en las redes sociales y no querer mostrar lo otro, que también tiene belleza. Pobre millonario se lo dediqué a Trump, obviamente, pero también tiene que ver con el pobre millonario que tenemos todos, de hacernos nuestros propios muros y encerrarnos, perdernos cosas.

Otra de las constantes de Johansen, y que dan buena muestra de esa carácter juguetón, es un uso desprejuiciado del lenguaje que da pie a numerosos juegos de palabras. “Marcos Mundstock, de Les Luthiers, con quien tuve la oportunidad de grabar una canción, La Bach-chata, hablaba de lo lúdico y lo lúcido”. De ahí surge también una vocación de crear algo personal a partir de lo que le puede influir. “Akira Kurosawa decía que el verdadero artistas no desvía la vista. Yo me considero, o quisiera creerme, alguien que es permeable a las influencias. Desde el hecho creativo, ya seas escritor, cancionista o director de cine, el tema es no querer ser otro. A veces los artistas pecamos de querer ser el nuevo Dylan, Cohen o Sabina. No, Sabina ya quiso ser Sabina. Pero eso no quita que podamos asimilar ideas y convertirlas en algo propio”.

Algunas de esas influencias vienen también de la literatura. “Mi madre fue una influencia tremenda, era profesora de literatura”, explica. “Yo llegué a Argentina con casi 12 años, y a mi madre le salió un trabajo en Montevideo, donde viví de los 12 a los 14. Allí mi madre empezó a machacarme con ‘tienes que leer esto y esto’. Me hacía leer en inglés porque tuvo el buen tino de que no dejase mi primera lengua”. Estos son algunos de los libros que nos recomienda Kevin Johansen.

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