Libros que marcan para siempre, por Sara Jaramillo Klinkert

Sara Jaramillo Klinkert sabía que la suya era una historia que pedía a gritos convertirse en una novela, pero a la vez le provocaba tanto dolor que temía enfrentarse a ella. A los 11 años, un sicario mató a su padre en su Medellín natal. Ese asesinato marcó profundamente a su familia, hasta el hecho de conformar su camino años después. “Yo sabía que era una historia inmensa, que he cargado desde hace 30 años”, explica la autora a Librotea. “Siempre he tenido claro que quería escribir, pero no que quisiera escribir esa historia. Incluso me resultaba difícil hablar de ello, hasta el punto de que mucha gente muy cercana se enteró de cosas después de leer el libro. Te hablo de mi madre, de mis hermanos. Me decían: ‘Cómo es posible que no me hubieses contado esto”.

Periodista antes que novelista, Jaramillo rompió esa barrera que le impedía escribir la historia de su familia en Madrid. “Una vez empecé a escribir un texto corto para una clase, y no se por qué, escribí sobre esta historia”, recuerda. ·Sorprendentemente me sentí muy bien, sentí que sí era capaz de escribirla. No era capaz de contarla, de mirar a la cara a alguien y explicarla, pero en el papel era muy distinto. Y vi que no solo era capaz de escribirla, sino que necesitaba hacerlo, porque fue empezar y no era capaz de parar. De un párrafo que escribí la novela ya se fue yendo, con relativa facilidad. Lo tenía todo tan vivido… Cuando te pasa algo trágico la mente lo recrea una y otra vez”.

Sin embargo, el proceso no estuvo exento de dolor. “Fueron dos años muy sufridos, digo que me salió fácil pero también hubo mucho dolor de por medio”, admite. “Tuve que reflexionar por qué mis hermanos eran así, por qué las dinámicas de mi familia eran así… Te das cuenta de que ese asesinato que ocurrió hace tantos años y que ya la gente lo tenía como cerrado en realidad fue el detonante de lo que todos somos ahora, lo que nos conforma ahora como familia. Ahora el sentimiento es distinto. Es contradictorio, es raro que algo que me ha generado tanto dolor siempre ahora me esté generando satisfacción. Todo en torno a esta novela han sido sentimientos encontrados”.

Inevitablemente, en una historia familiar hay muchas partes implicadas. ¿Cómo ser honesta con la historia y no dañar a los seres queridos? “A mí me benefició mucho que parte de la historia la escribí y me hizo sentir bien, pero cuando empecé no sabía que eso iba a ser una novela”, explica. “Yo escribía sin parar, así que lo hice sin guardarme nada, porque era algo solo para mí”. Pero ese manuscrito acabó en las manos del que sería su mentor, el escritor Héctor Abad Faciolince. “Cuando Hector me escribió y me pidió el manuscrito pensé que tenía que darle una buena mirada… pero abrí el documento y dije yo quiero que la gente lo lea así, que lea esta historia. Lo que sucedió con mi hermano Pablo, por ejemplo, no lo sabía casi nadie. Ahí reside parte del valor literario. La gente me dice que es muy valiente, pero yo no sabía cuando empecé que se iba a publicar así. Esa ignorancia me ayudó para poner sobre el papel todas esas cosas sin guardarme nada”.

Su hermano Pablo, adicto a las drogas y fallecido hace cuatro años, se convertiría también en una parte importante del relato, una que resultó igualmente dolorosa. “Yo en un principio no había escrito casi nada sobre él, y fue Héctor el que me dijo que ahí había un hueco. Ese hueco era Pablo. Eso fue lo último que escribí, estando ya en Medellín, y fue lo que más me costó. Con lo de mi padre ya había una distancia, pero con Pablo cuando lo estaba escribiendo hacía apenas dos años que había muerto”.

La familia de Jaramillo, cuenta, aceptó bien la novela. “A mis hermanos les gustó, se sintieron bien reflejados. Era un tema del que no hablábamos, y a raíz de la novela ya entró en la conversación. A mi mamá le costó mucho leerlo, lo hizo porque todas las amigas le llamaban a comentarlo. Se sentaba a leerla, leía una página y ya me la encontraba en un rinconcito llorando. Acabó leyéndola ya por pura y física pena, por no decir que no lo había hecho. La sufrió mucho, pero siento que al final fue liberador para ella, habla de la novela con mucho orgullo”.

Jaramillo ahora prepara la edición de su segunda obra. «En un momento estuve escribiendo ambas en paralelo, hay ciertas temáticas que se tocan, pero en la segunda novela, Donde cantan las ballenas, es puramente ficción, pero también hay una ausencia de la figura paterna, y como esa ausencia transforma a una familia».

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