Libros que nos hacen replantearnos el mundo que conocemos

Hay libros que nos permiten profundizar en el ser humano, descubrir por qué somos como somos, y encontrar la raíz de las emociones y los sentimientos que todos vivimos. Otros, sin embargo, no se centran en la realidad palpable, sino en múltiples opciones que podrían haber sido o que, quién sabe, incluso lleguen a materializarse. Son ese tipo de obras que nos plantean ante la pregunta de “¿Y si..?”, de manera que nos plantean fascinantes universos paralelos o inquietantes posibilidades. El último de ellos es Civilizaciones, el libro con el que el francés Laurent Binet da la vuelta a la Historia y nos plantea un mundo en el que los Incas dominaron Europa, y no al revés, pero hay muchos más.

Quizás uno de los títulos mas desasosegantes en cuanto a la posibilidad de que el curso de la Historia hubiese sido distinto es El hombre en el castillo, la novela en la que Philip K. Dick imagina un mundo en el que los nazi ganaron la II Guerra Mundial, y alemanes y nazis se reparten el territorio de EE UU. Con un planteamiento similar, Robert Harris nos plantea en Patria a un victorioso III Reich que, a finales de la década de los 60, domina gran parte del mundo. Y mezclando Historia y ciencia ficción el colectivo Wu Ming ha dado forma a su última e inclasificable obra, una Proletkult en la que revisan la Revolución rusa.

En otras ocasiones, la literatura se adelanta a nuestro tiempo para ofrecernos distopías que nos advierten de lo que podría estar por venir. Pionera en este campo, en Nosotros, Evgueni I. Zamiátin nos alertaba ya en 1920 de los totalitarismos, en una sociedad en la que todas las paredes son de cristal para que el poder pueda vigilar mejor a sus ciudadanos. Un caso más recientes es el Qualityland, novela en la que Marc Uwe-Kling imagina un futuro en el que todo, hasta con quién debe uno emparejarse, está regido por algoritmos.

Algo similar nos plantea Dave Eggers con El círculo, obra en la que nos adentramos en un futuro regido por los designios de una compañía todopoderosa, que rige el comportamiento de la sociedad de una manera aparentemente inofensiva. P. D. James, por su parte, imaginó en Hijos de hombres un Reino Unido en el que la humanidad ha perdido su capacidad para reproducirse, bajo un gobierno autoritario. Embassytown, de China Mieville, establece paralelismos con nuestra realidad a través de una colonia humana en otro planeta, en la que deben convivir con las formas de vida inteligente autóctonas. Y Colson Whitehead, ahora de actualidad por Los chicos de la Nickel, dibujó en Zona Uno un mundo en el que una epidemia ha dividido a la población mundial entre sanos e infectados.

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