Libros que sanan el alma, por María José Llergo

A María José Llergo la pandemia le sorprendió en su primer día libre “en un año y medio”. Ese es el periodo en el que ha pasado de ser una promesa cuyo nombre iba de boca en boca a convertirse definitivamente en una de las voces más importantes del nuevo flamenco, uno que se abre a nuevos sonidos y a la sensibilidad de su tiempo. Sanación, un “disco chico”, como ella lo llama, confirmó las expectativas que veían en ella como la representante de una nueva generación que toma las raíces del flamenco para llevarlo a su tiempo.

Ahora, tras el parón obligado por las circunstancias, ha tenido tiempo para mirar hacia atrás. “Ha sido precioso, cuando lo pienso no puedo nada más que dar gracias”, explica desde Pozoblanco, el pueblo cordobés en el que nació. “Estoy flipando, contentan por mi familia, porque los disfrutan también. Estoy orgullosa de lo que he hecho, aunque siempre me cuesta reconocer cuando hago las cosas bien. Ahora que he parado, miro mis fotos y vídeos del móvil y me doy cuenta de que todo el trabajo ha merecido la pena. Lo que necesitamos a veces es escucharnos, reconstruirnos. Aprendes lo bueno y lo malo, como en la canción de Ray Heredia”.

Pese a las altas expectativas que se crearon a su alrededor, acrecentadas con actuaciones en festivales como Primavera Sound y su fichaje por una multinacional, Llergo tiene claro que ella quiere marcar sus propios tiempos. “No escucho a las presiones, me centro en mi cante, en escribir y aprender. Nadie me escribe las canciones, ni quiero satisfacer las necesidades del mercado”, explica. Por esa misma razón, Sanación solo incluye siete composiciones. “Es un disco corto, pero para mí tiene el peso de un disco de verdad. Podía haber incluido más canciones, pero el disco tiene su propia identidad y su propia presencia, y quería que la mantuviera. Lo demás ya irá saliendo, no tengo prisa en absoluto”.

En la creación de Sanación he tenido especial importancia la creación de atmósferas, elemento que conecta la música de Llergo con las producciones actuales, trabajo con el que ha contado con el productor sevillano Carlos R. Pinto, Lost Twin. “La figura de Carlos ha sido imprescindible, igual que la conexión que hemos tenido entre los dos. Yo le explicaba mis sentimientos para que él supiera cómo sonara”, explica. “Por ejemplo, el sitio en el que más me gusta cantar es en el portal de mi casa. Rebotan el eco y el sonido tarda mucho en irse. Te sientes arropada, como si tuvieras un aura. Quería recrear esa atmósfera. En Soy como el oro, por ejemplo, se aprecia muy bien”.

Otro aspecto fundamental de la música de María José Llergo son las letras, escritas siempre por ella misma. “La literatura es esencial para mí. Lorca decía que le dejasen pan y libros, nada más, pues a mí pan, libros y canciones”, asegura. “Me inspira la literatura porque es la parte humana del saber. Puedes leer sobre conceptos, pero a veces están alejados de tu intuición. El otro día compartí una frase de Antonio Machado, en su personaje apócrifo de Juan de Mairena, que decía algo así como que la intuición sin los conocimientos están ciegos, y los conocimientos sin la intuición están ciegos. Yo considero que la literatura es la intuición tomando forma, forma gráfica, los sentimientos tomando terreno. Creo que tenemos que tomar a nuestros sentimientos como alerta, alerta de que algo va bien o va mal. Es muy importante estar conectados con nuestros sentimientos”.

“La literatura, además, tiene ritmo”, prosigue. “Cuando leo un poema, a veces me suena a canción. Cuando escribo, a veces me suena a poema. Consigo liberar lo que tengo dentro, purgarme. No me considero poeta, pero la escritura me sirve para conectarme con el tiempo exterior y con mi propio tiempo interno. Ahora tengo en mis manos un libro que era el libro de literatura que tenía mi madre en COU, y en este libro descubro que aprendo de forma más sincera a los autores, porque conectan su parte humana con su obra. Por ejemplo, que a mí de pequeña me explicasen a Federico García Lorca sin decir que era homosexual me impedía entender mejor su obra. No entendía esa frustración, el motivo que le hacía ver lo blanco tan sumamente blanco y lo negro con una pena tan honda”.

Otra de las obras que la han marcado, como veremos más adelante en su selección de libros, es el Juan de Mairena de Machado. “Leyendo Juan de Mairena te das cuenta de que estamos repitiéndolo todo porque no conocemos nuestra historia. Es como lo que decía Marx, de que la Historia se repite dos veces, una como tragedia y otra como farsa. Creo que ahora estamos en la farsa”.

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