Libros recomendados para lectores que no se asustan de los retos

La lectura nos proporciona muchas cosas. Es una fuente de evasión, de entretenimiento, una manera de vivir situaciones y épocas que no encontramos en nuestra vida diaria. Pero también es un ejercicio que nos abre la mente, que nos ayuda a explorar la condición humana y que nos ofrece una gran cantidad de perspectivas distintas. En ocasiones, lo que nos ofrece la literatura requiere un esfuerzo por parte del lector, ya sea por el formato, el estilo o la extensión de la obra en concreto. Son ese tipo de libros que requieren un esfuerzo mayor, que puede ahuyentar a algunos, pero que si ponemos de nuestra parte y perseveramos, nos ofrecerán un tipo de placer distinto, más duradero y profundo. Son esas obras exigentes que están indicadas para los lectores que no se asustan ante un reto.

La historia de la literatura está repleta de grandes obras de esas que se consideran complicadas, desde la Divina comedia hasta el archiconocido Ulises a En busca del tiempo perdido, pero hoy nos centraremos en otros títulos que no son tan habituales. La extensión es, sin duda, una de los aspectos que amedrentan a un mayor número de posibles lectores, que se pueden ver abrumados por la cantidad de páginas que se despliega ante ellos. Es el caso de la serie Mi lucha, de Karl Ove Knausgård, seis volúmenes que suman más de 3.600 páginas y en los que la vida del escritor noruego es revisitada con precisión milimétrica. A ese tipo de obras abrumadoras también pertenece M el hijo del siglo, pero quien se atreva con sus más de 800 páginas obtendrá un fresco revelador sobre la figura de Mussolini y el auge del fascismo en Italia. Y del mismo país nos llega La escuela católica, un retrato generacional a raíz de un terrible crimen real que nos muestra las luces y sombras de una sociedad muy similar a la nuestra.

Hay otro tipo de obras que, además de una gran extensión, nos proponen un reto a través del estilo. Con su forma quirúrgica de reflejar la sociedad, sus numerosos personajes y los distintos puntos de vista que expone, Don DeLillo nos muestra en Libra uno de los acontecimientos cruciales de la historia de EE UU, el asesinato de Kennedy. En otro plano completamente distinto, La casa de hojas juega con los formatos, con los saltos temporales y con la propia escritura para hacer un relato complejo y abstracto que se nutre del género de terror. Y en su reciente Quijote, Salman Rushdie toma al personaje de Cervantes para crear una sátira de nuestro tiempo con múltiples juegos que conversan con la obra original.

La conjunción de Historia reciente con las vidas de sus personajes y una búsqueda casi mitológica hacen de La gata y el general una obra que requiere toda nuestra atención, para devolvernos unas horas de gran placer literario. De la misma forma que Las montañas de la mente nos embarca en un viaje cultural de referencias cruzadas que va de la naturaleza a la obra del hombre y que se escapa de la estructura habitual.

Hay, por último, una serie de libros que nos ponen ante el abismo de hechos dolorosos, contados en primera persona, en los cuales la exigencia se basa en enfrentarse a la crudeza de una experiencia real. Es lo que sucede en El consentimiento, en el que Vanessa Springora nos muestra la relación abusiva que mantuvo a los 14 años con el escritor Gabriel Matzneff, mucho mayor que ella, o el relato del atentado de Charlie Hebdo y la dolorosa y lenta recuperación, física y mental, que sufrió Philippe Lançon, mostrada en El colgajo.

La opinión de los usuarios

cerrar

Suscríbete a nuestra Newsletter Recibe nuestras recomendaciones semanales