Libros recomendados para sentir terror y placer a la vez

Las emociones humanas son tan ricas y variadas que muchas veces se confunden y se complementan. Podemos llorar de alegría, reír por nervios o temblar de risa. En muchas ocasiones, sentimos placer con cosas que nos inquietan, que nos extrañan o, directamente, que nos aterran. Por esa razón, la literatura ha explorado terrenos cercanos al terror, a los rincones oscuros del alma o al crimen para hacernos devorar página tras página, enganchados a esa sensación de misterio y miedo. Hoy repasamos una serie de títulos que nos provocan ese enganche a través de las sensaciones más turbulentas.

La desaparición de una enigmática escritora de novelas románticas en un pequeño pueblo y la herencia que les deja a sus sobrinos es el motor con el que Camilla bruce teje Me dejaste entrar, a medio camino entre el thriller y el cuento gótico americano. La tradición literaria vampírica es explorada por Michelle Roche Rodríguez en Malasangre, una novela en la que se cruza lo fantástico con lo histórico en la Caracas de 1920. Y en Tiniebla, Paul Kawczak mezcla la novela de aventuras con el terror del colonialismo en una obra que bebe del clásico El corazón de las tinieblas.

En ocasiones no es necesaria una trama terrorífica para hacernos sentir intranquilos e intrigados. Narradoras como Samanta Schweblin logran con relatos como los contenidos en Pájaros en la boca llenar de extrañeza y oscuridad retazos de vidas que podrían parecer normales, pero que se descubren como algo mucho más inquietante. Entre lo macabro y lo costumbrista se sitúan los cuentos de El niño que comía lana, de Cristina Sánchez-Andrade. Y otro libro de relatos, La oscuridad es un lugar, nos adentra en ventanas en las que lo fantástico y lo oscuro se cuelan en las relaciones humanas clásicas.

El thriller y la novela negra muchas veces también se escoran hacia la oscuridad más absoluta, dando pie a obras que nos producen tanta intriga como temblores. Resina, de Ane Riel, parte de una niña dada por muerta que su padre mantiene aislada del mundo para llevarnos a una trama tan incómoda como adictiva. Y en Especie, Susana Martín Gijón retoma a su inspectora Camino Vargas para mostrarnos una serie de atroces asesinatos que aparecen en lugares emblemáticos de la ciudad de Sevilla.

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