Los libros de un lector desordenado

Libros recomendados por Josele Santiago

Josele Santiago, cantante y compositor de Los enemigos, está de vuelta. Después de seis años, vuelve este 2017 con el disco Transilvania y ha comenzado una gira por todo el país que le llevará por ciudades como Arona, Tenerife (2 de diciembre – Festival Cap Fest), Valencia  (16 de diciembre – Sala 16 Toneladas), Ferrol (23 de diciembre – Teatro Jofre) y Madrid (8 de febrero – Joy Eslava). Santiago es también un profuso lector. Aquí van sus lecturas favoritas. Su desorden particular.“No es que sea desordenado, es que su hijo vive en el desorden. Es su medio”. El jefe de estudios de mi colegio dio por zanjado mi caso con estas palabras, que nunca sabré si fueron tranquilizadoras para mi señor padre, que en paz descanse. Lo dudo mucho. En cualquier caso, mis notas no eran del todo malas y, bueno, el caso es que aquel señor tenía toda la razón. Mi señora dará buena fe de ello si hace falta. Y mis lecturas también.Leo compulsivamente, sin ningún plan preestablecido y, la mayoría de las veces, sin ningún objetivo concreto que no sea el puro placer de hacerlo. Lo más parecido a un plan de lectura que soy capaz de seguir obedece al irrefrenable impulso al que me veo abocado cada vez que me obsesiono con un autor. Me ha ocurrido con Fante, Coetzee, Céline, Kafka, Borges, Dickens, Mann, Nabokov, Stevenson, Bernhardt, Baroja, Hugo, Balzac… Pero lo de Galdós fue ya enfermizo. En 2014/15 no fui capaz de leer otra cosa. Destaco Misericordia porque es la que más se me ha quedado grabada en la sesera. Que esa es otra. Cuando termino un libro, me levanto a buscar otro y me zambullo directamente en él sin reflexionar demasiado acerca de la lectura terminada. Mal hecho, lo sé. Pero así me procuro relecturas casi tan apasionantes como la primera. Los Pasos Perdidos, 1280 Almas y Pedro Páramo, son probablemente los libros que más veces he leído. En el caso de Juan Rulfo quisiera decir que cada relectura ha sido una experiencia completamente diferente a la anterior. Es increíble la cantidad de libros distintos que pueden llegar a convivir en apenas doscientas páginas. Y ahora mismo Juana de Arco, de Mark Twain me tiene más hipnotizado si cabe que la primera vez que cayó en mis manos.El Caín de Lord Byron, La noche del Uro y Pan me marcaron profundamente a un nivel yo diría que espiritual. Realmente hay un antes y un después en mi vida que obedece exclusivamente a sus respectivas lecturas. Y Las Palmeras Salvajes y El espejo enterrado son los dos últimos libros que he leído. El primero ha sido una verdadera revelación a un nivel puramente literario (esas dos historias tan distintas en apariencia que solo llegan a entrecruzarse del todo en la frase final). Y el estudio del gran Carlos Fuentes ha despejado de un plumazo todas las dudas que tenía acerca de la historia común de España y Latinoamérica, un tema fascinante cuya visión no acababa de tener clara después de mucho picotear aquí y allá. Diáfano y esclarecedor”.

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