Los libros que están detrás de Stranger Things

Se ha hecho esperar, pero ya está aquí la nueva temporada de Stranger Things. La serie creada por los hermanos Duffer ha sido uno de los mayores éxitos de la televisión reciente gracias a una combinación de misterio, ciencia ficción, cultura pop y, sobre todo, muchas referencias al imaginario colectivo de la década de los 80.

Mucho se ha hablado y escrito sobre las referencias, algunas muy explícitas, que hace la serie a algunas de las películas juveniles más famosas de aquel decenio, pero lo cierto es que algunas de sus mayores influencias no son estrictamente audiovisuales. Matt y Ross Duffer han confesado en numerosas ocasiones que una de las figuras que les ha guiado a través de las aventuras de los niños de Hawkins es Stephen King.

Del tremendamente prolífico autor estadounidense han bebido mucho, pero hay varias de sus novelas que están más que representadas durante las tres temporadas de la serie de Netflix. Por supuesto, hay que comenzar por It, ese tótem de los 80 con el que Stranger Things guarda varias similitudes: el protagonismo de un grupo de niños en una pequeña ciudad, la presencia fantasmagórica de un monstruo y el paso de la infancia a la madurez. Otra obra de King que comparte este último punto es El cuerpo, que se adaptaría al cine con el título de Cuenta conmigo. Algunas de las escenas en unas vías de tren abandonadas de la serie de Netflix son un claro homenaje a la obra del autor de best sellers.

En la creación de los monstruos a los que se enfrentan Eleven y sus compañeros hay mucho, según los propios Duffer han admitido, de El corazón condenado, la novela de Clive Barker que él mismo llevaría al cine en otro icono de la década como Hellraiser. Otra referencia ineludible en el Demogorgon y en los mundos dentro de otro mundo la encontramos en el universo de H. P. Lovecraft y sus Mitos de Cthulhu, e incluso en otra saga que alarga su sombra a lo largo de gran parte de la cultura popular como El señor de los anillos.

Finalmente, hay otras obras más recientes que comparten un mismo espíritu con el éxito televisivo. Es el caso de Ready Player One, que también se nutre del reciclaje de los iconos ochenteros, mientras que La mansión de los secretos retoma en una serie de libros el espíritu de Los Goonies.

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