Marina Perezagua nos lleva tras un corazón al corredor de la muerte en su última novela: Seis formas de morir en Texas.

Un hombre es ajusticiado en una cárcel china y sus órganos son objeto de tráfico. Su corazón acaba alojado en el pecho de otro y ese trasplante marcará el futuro de las siguientes generaciones. Seis formas de morir en Texas, de Marina Perezagua, es una novela protagonizada por tres personas de distintos continentes, unidas a una misma suerte y a un mismo corazón, pues, según la tradición budista, si el corazón no se entierra con el muerto este jamás logrará descansar en paz, y por tanto los herederos del difunto deben traer el órgano de vuelta a China. Como veis, no se trata de un corazón simbólico, sino de un órgano que palpita y da la vida… y también la muerte.

Marina Perezagua, «una de las mejores de la nueva generación de escritores en lengua española» (Salman Rushdie), construye una trama meticulosa y perturbadora sobre el tráfico de órganos, sobre los pecados que deben redimirse, actos de amor que buscan purgar culpas y actos de venganza que tratan de restablecer la armonía quebrada. Esta es una historia que nos habla de la esencia del ser humano, del azar y del destino, y su autora nos ofrece un libro tan perturbador como deslumbrante. 

«Perezagua deja perplejo a quien se atreva a seguirla, pues lo que brota de su escritura es una visión desasosegante y en ocasiones surrealista… Posee la escritora un dominio apabullante para describir la belleza dolorosa que esconde lo insospechado» (María José Obiol, El País).

Desde Anagrama os ofrecemos un itinerario de lecturas complementarias alrededor de Seis formas de morir en Texas en torno a hechos inquietantes y fascinantes en lugares inaccesibles que pasarían inadvertidos o caerían en el olvido si no tuviéramos a alguien que nos los relatara, pues, como dice Marina Perezagua: «Algunas de las historias más singulares que suceden entre los muros de una prisión no pueden ser contadas. Algunas de las historias más extraordinarias que suceden entre las lindes de un continente, tampoco. Pero de todas las crónicas, ninguna entraña tanta dificultad a quien intenta comunicarla como la que sucede dentro de los límites del ser humano».

La opinión de los usuarios