Novelas negras que juegan con el diablo

Satanás, Belcebú, Mefistófeles, Lucifer… El diablo tiene muchos nombres, y su presencia siempre se ha asomado a todas las representaciones artísticas, incluida la literatura. Ya sea en su interpretación más bíblica y literal, o como una encarnación más abstracta del mal, el demonio es una figura que sigue fascinándonos, que nos repele a la vez que nos causa curiosidad, y que nos conecta (aunque no queramos) con nuestro lado más oscuro. La novela negra, siempre dispuesta a indagar en los recovecos más sombríos de la mente, ha prestado mucha atención a esa figura. Por eso, hoy nos fijamos en aquellos noirs en los que el maligno o sus seguidores son una de las claves para crear tramas de las que enganchan sin remedio.

Uno de los autores que mejor ha tratado la unión entre el género negro y lo oculto es el irlandés John Connolly, a través de su investigador Charlie Parker. En El invierno del lobo, su personaje se enfrenta al caso de la muerte de una mendiga en una comunidad cerrada en mitad de Estados Unidos creada por una oscura secta. En El aspecto del diablo Craig Russell nos lleva a un manicomio en la Checoslovaquia previa a la II Guerra Mundial, en el que un psicólogo trata a un grupo de pacientes con perturbadoras historias, que se conectan con una serie de asesinatos que están teniendo lugar en Praga.

Por su parte, Olivier Barde-Cabuçon mezcla novela histórica y una trama sobre asesinatos en cementerios en Misa negra, una impactante historia situada en el París de 1759. Mientras que en Ángeles robados, el británico Shaun Hutson nos presenta un caso sobre abusos a niños que están conectados con una serie de profanaciones de tumbas.

La ficción en español también se ha dejado tentar por el aura de maldad y misterio que emana de lo demoníaco. Una de las series más exitosas de los últimos tiempos es la Trilogía del Baztán, en la que Dolores Redondo sitúa una investigación de asesinato en ese valle de Navarra con conexiones con una oscura secta. En El harén del Tibidabo, Andreu Martín teje una trama situada en la Barcelona de los años de la dictadura en la que se mezclan un asesinato, prostitución, rituales y adoradores del maligno. Y en Equinoccio, Jimena Tierra nos presenta a Anastasio Rojo, un detective privado que no logra superar la muerte de su hija y que acepta investigar el caso del suicidio de un joven que entró en contacto con una secta.

La novela negra nórdica tampoco ha escapado a la tentación de mezclar crímenes sangrientos con la sombra de Satanás. En La estrella del diablo, Jo Nesbo enfrenta a su detective Harry Hole a un asesino en serie que marca a sus víctimas con una estrella de cinco puntas. Y el brutal asesinato de un predicador sueco es el desencadenante de Aurora Boreal, una de las novelas más celebradas de la sueca Asa Larsson.

La opinión de los usuarios

1 Opinión

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untaljuan 21 octubre 2020

Deberían incluir Nunca preguntes su nombre a un pájaro, la última novela de Andrés Ibáñez, que aunque no es una novela negra convencional, sí tiene un diablo bastante original el Rey Amarillo. 

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