Nueva narrativa mexicana

Libros mexicanos recomendados por el escritor Antonio Ortuño

Antonio Ortuño, último ganador del premio Ribera del Duero de Páginas de Espuma al mejor libro de relatos por La vaga ambición, escoge varios escritores actuales mexicanos como punta de la lanza de la literatura del país. Son autores, “nacidos en los setenta y ochenta que han publicado, en tiempos recientes, libros que me han interesado particularmente”, afirma el escritor. Una nueva generación que llega detrás de los ya aclamados internacionalmente como Yuri Herrera, Juan Pablo Villalobos o Emiliano Monge.Entre ellos, Ave Barrera, con Puertas demasiado pequeñas, que cuenta la historia de “un pintor que es invitado (y luego, orillado) a convertirse en falsificador. Es un recorrido por la Guadalajara de finales del siglo XX y un homenaje literario y estético a una de las sombras más ilustres de la ciudad: la de Juan Rulfo”, afirma Ortuño. Otra autora destacable es Fernanda Melchor con Temporada de huracanes en la que la escritora “explora con precisión las vastas capas del homicidio de la “bruja” de un pueblo en la provincia mexicana. Melchor hace confluir en su prosa documentación, imaginación, rigor, reflexión y lenguaje. Una obra mayor”.De Verónica Garber escoge Conjunto vacío, un libro “en clave de autoficción y con numerosos recursos (que incluyen el uso de imágenes, dibujos, esquemas). Gerber se afana en expandir los límites lineales de lo que es una narración”.Para Ortuño, otro autor reseñable es Franco Félix con Kafka en traje de baño, “un ejercicio hilarante de crónica detectivesca que borra los límites entre ficción y no ficción y borda sobre sobre la hipotética (¿o real?) descendencia mexicana de la familia de Franz Kafka”, sostiene el ganador del Ribera del Duero.Más autores recomendados por el mexicano son Luis Panini, con  La hora mala, “una suerte de comedia beckettiana sobre la agonía de un hombre en plena calle y el delirio en que la convierten los curiosos y testigos. Panini consigue dominar registros muy distintos en cada una de sus obras”, resalta el escritor; José Miguel Tomasena con La caída de la cobra, “un thriller que narra una revolución en una cárcel y permite asomarse a una faceta poco explorada del imperio de la delincuencia en México: el autogobierno criminal de los presidios, sus caudillos y sus ajustes de cuentas”; y Daniel Espartaco con Memorias de un hombre nuevo, una historia en la que “el narrador, un treintañero nativo de la desaparecida (y ficticia) república soviética de Ruritania, sobrevive con empleos precarios en una Ciudad de México hostil. Una novela que discute y escenifica la nostalgia por un mundo desvanecido y sus secuelas”.Por último, Nicolás Cabral con la colección de relatos Las moradas, “construidos a partir de una postura de rigor radical con el lenguaje y las estructuras”, sostiene Ortuño; David Micklos y La pampa imposible, en la que el autor para de una noticia de periódico sobre un accidente de avión para adentrarse en el propio pasado, en el que yacen una serie de rastros virulentos y entrañables; y Luis Muñoz Oliveira con Por la noche blanca, “la historia de un chico de una colonia marginal que  tiene que salir al mundo en busca de ganarse la vida. Su modo de hacerlo es vender cocaína. Una veloz y sardónica novela en primera persona”, cierra el escritor.  

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