Obsesiones musicales que también se pueden leer

El tenor inglés Ian Bostridge era apenas un crío cuando escuchó por primera vez Viaje de invierno, el ciclo de 24 canciones compuestas por Franz Schubert a partir de los poemas de Wilhelm Müller. Decir que la versión del barítono Dietrich Fischer-Dieskau y el pianista Gerald Moore le voló la cabeza sería quedarnos cortos. Bostridge ha investigado esta obra con tanta pasión como la ha disfrutado e interpretado a lo largo de tres décadas. Anatomía de una obsesión es el atinado subtítulo que le ha puesto Acantilado, la editorial que este año ha publicado el libro en español.

Si algo tienen en común la mayoría de libros que de manera monográfica abordan el impacto de un disco, suele ser la calidad de la pieza objeto de estudio, su indudable vigencia, su condición de clásico. Pero no siempre es así y hay libros muy notables sobre obras musicalmente mediocres. Lo comprobamos hace un par de años cuando Blackie Books tradujo Música de mierda, del crítico de rock canadiense Carl Wilson. Un ensayo sobre gustos musicales y el modo en que podemos llegar a mentir sobres dichos gustos si de esa manera proyectamos la imagen de nosotros que nos interesa. Y todo ello a partir de un disco que al autor le fascina y repugna a la vez: el Let’s talk about love de la diva del pop Céline Dion.

Si el jazz tiene dos obras cuya genialidad goza del consenso de cualquier aficionado a este estilo, ésas son Kind of Blue de Miles Davis y A Love Supreme de John Coltrane. A quien quiera conocer la trastienda de su construcción, no hay libros mejores que los que Ashley Kahn dedicó a estos discos, mitos absolutos de la cultura popular del siglo XX. Ya en los estantes del planeta rock, brilla con luz propia American Madness, del periodista Julio Valdeón Blanco, febril radiografía de Darkness on the Edge of Town de Bruce Springteen, escrita con un grado de minuciosidad que –todo hay que decirlo- resulta poco frecuente fuera del ámbito anglosajón.

Otro vinilo de los setenta que despierta amores encendidos entre críticos y seguidores con pedigrí es el Exile on Main St. de los Rolling Stones, cuya grandeza se beneficia del buen hacer de Bill Janovitz, que aparte de buen escritor es el líder de la banda Buffalo Tom y un tipo felizmente obsesionado con la obra magna de Jagger y compañía. En la misma liga, pero en territorio patrio, juega Mediterráneo de Joan Manuel Serrat. El que quiera saberlo todo sobre esta pieza capital del pop español está obligado a pasar por el libro que le dedicó hace tres años Luis García Gil. Otro tanto puede decirse de La historia del disco que casi acaba con Los Planetas, tal y como tituló Nando Cruz su libro sobre el elepé que consagró a la banda granadina.

La opinión de los usuarios