Saviano y una legión de pandilleros

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El escritor italiano Roberto Saviano acaba de publicar La banda de los niños, novela en la que ficciona la delincuencia juvenil en las calles de Nápoles y su relación con el mundo de la droga y la mafia. Con un salto de múltiples metros en el tiempo podría ser un homenaje –aunque poderosamente real a lo que ya hiciera su compatriota en los años cincuenta con Chavales del arroyo, Pier Paolo Pasolini, encuadrado en la corriente del neorrealismo existente entonces también en el cine.No son los únicos pandilleros retratados en la literatura. Otros autores también han reflejado lo que ocurre en los barrios, en las familias empobrecidas, en la necesidad de supervivencia a muy temprana edad. Y en las problemáticas sacudidas por drogas como la heroína que en ocasiones llevan a la muerte, a la cárcel, y hasta no hace muchos años, al SIDA. Como contó Javier Cercas en Las leyes de la frontera, con la historia de un grupo de chavales acorralados por la heroína en la Girona de los ochenta.El francés Frédéric Beigbeder contó sus años de pandillero juvenil en Una novela francesa, que a su vez clamaba por cómo funciona el sistema judicial del país vecino. Jonathan Lethem, siguiendo a su maestro Don Carpenter, se centraba en el Bronx en La fortaleza de la soledad, delincuentes que también aparecen en The Wanderers, del escritor y guionista de The Wire, Richard Price.Las drogas forman parte del pilar literario de Don Winslow, pero sus narcos balbuceantes se hacen presentes en Salvajes, que fuera llevada al cine por Oliver Stone.Y desde América Latina llega un tropel de novelas. Ahí está el narco, las maras, la violencia de los suburbios. Pero escogemos las siguientes: Sangre joven, de Javier Sinay, que es un enorme ejercicio periodístico con crónicas de delincuentes jóvenes que acabaron matando (o siendo asesinados), Chámame, de Leonardo Oyola, que se sumerge en el pasado de un criminal, y Los niños del trópico de cáncer, de José Luis Gómez, que poco tiene que ver, por su crudeza, con unos púberes Bonnie y Clyde.   

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