Fundada en octubre de 1964 por el constructor español Jesús Huarte y bajo la dirección de Camilo José Cela y sus hermanos Juan Carlos y Jorge Cela, su nombre viene del árabe y significa «la fuente que mana y corre». En 1975, Jaime Salinas, hijo del poeta Jaime Salinas, toma su dirección y relanza la editorial como un nuevo y ambicioso proyecto, encargando el diseño a Enric Satué, quien crea una imagen inconfundible. Salinas logró convertir Alfaguara en lo que ahora es. En 1980 empezó a formar parte del Grupo Santillana, ampliando así su actividad al campo de las ediciones generales y dando cabida a las obras de creación literaria para todas las edades. En 2014, Alfaguara pasó a formar parte de Penguin Random House Grupo Editorial.

Alfaguara es una de las editoriales de referencia en el campo de la creación literaria en lengua española. Este hecho, cada vez más patente para miles de lectores, no es fruto de la casualidad. Alfaguara lleva años publicando lo mejor que se escribe en España y América Latina, a los autores fundamentales, los que sientan pautas, los que determinan las principales corrientes de influencias.

Desde hace muchos años, Alfaguara es asimismo una editorial con vocación global, latinoamericana y española. Entre sus objetivos siempre ha estado el de acabar con las fronteras impuestas a la lengua común. De ahí que sus planteamientos no provengan nunca de una visión nacional de la literatura, sino de una visión globalizada en la que se incluyen todos los escritores y todos los lectores de nuestro idioma.

El proyecto Alfaguara Global, en el que toma cuerpo esta visión editorial, se inicia en 1993 con la publicación de Cuando ya no importe, de Juan Carlos Onetti, uno de los autores emblemáticos de la literatura latinoamericana de nuestro siglo. Esta edición, fruto del esfuerzo común de todos los editores de Alfaguara a uno y otro lado del Atlántico, ha señalado el camino a seguir. Desde entonces se han venido sucediendo los lanzamientos de escritores españoles y latinoamericanos, tanto del boom como de las nuevas generaciones, en un permanente camino de ida y vuelta de América a España y de España a América, que cada vez dota de mayor sentido la vocación global de Alfaguara.

El Premio Alfaguara de Novela, que se viene convocando desde 1998 y cuya creación data de 1965, aunque se viese interrumpido durante unos años, también apunta claramente en esta dirección: editar, distribuir y promocionar la novela ganadora por todo el ámbito del español, con lo que ha conseguido llegar a quinientos millones de lectores potenciales.