Elvira Navarro (Huelva, 1978) estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. En 2004 ganó el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid, y entre 2005 y 2008 disfrutó de una beca de creación en la Residencia de Estudiantes. Ha publicado dos libros complementarios: La ciudad en invierno (Caballo de Troya, 2007) y La ciudad feliz (Mondadori, 2009), así como la novela La trabajadora (Random House, 2014). Su obra ha sido merecedora del XXV Premio Jaén de Novela y del IV Premio Tormenta al mejor nuevo autor, y recibió la distinción de Nuevo Talento Fnac. Elvira Navarro es también autora del blog Periferia, un work in progress sobre los barrios de Madrid que explora los espacios limítrofes e indefinidos. En 2010 fue incluida en la lista de los 22 mejores narradores en lengua española menores de 35 años de la revista Granta. En 2013 fue elegida una de las voces españolas con mayor futuro por la revista El Cultural. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, francés, sueco, italiano, turco y árabe. En 2016 ha publicado su último libro, Los últimos días de Adelaida García Morales, una novela sobre la autora de El sur.

Lo que opina Elvira Navarro

  • Elvira Navarro
    Esta nouvelle quizás sea la referencia más evidente de la narración que da título al libro. El extrañamiento, recurso muy felisbertiano, está presente en la mayoría de los relatos de La isla de los conejos. Elvira Navarro sobre Las Hortensias Y Otros Relatos
  • Elvira Navarro
    La sordidez de esta novela, su tono ambiental, fue una música de fondo durante la escritura de “Las cartas de Gerardo”, el relato que abre La isla de los conejos. Elvira Navarro sobre Helada
  • Elvira Navarro
    A veces tengo la impresión de que todo lo que escribo tiene un único fin: parecerse a las lecturas importantes que hice en mi adolescencia. Esta es una de ellas. Elvira Navarro sobre Los Amores Difíciles
  • Elvira Navarro
    Un libro también se define por lo que no logra. Me habría encantado que La isla de los conejos se pareciera a Relatos de lo inesperado, en especial al cuento “Edward, el conquistador”, donde una mujer se convence de que un gato es la reencarnación de Liszt. Adoro el humor inteligentísimo y la locura de este relato. Elvira Navarro sobre Relatos De Lo Inesperado
  • Elvira Navarro
    A veces tengo la impresión de que todo lo que escribo tiene un único fin: parecerse a las lecturas importantes que hice en mi adolescencia. Y con este me pasa igual que con Los amores díficiles, de Calvino. Elvira Navarro sobre El Libro De Los Amores Ridículos
  • Elvira Navarro
    Aunque mi prosa está en las antípodas de Lispector, no olvido la lección que me dio, básica y obvia, y que durante un tiempo olvidé: que escribir es, ante todo, un acto de libertad. Elvira Navarro sobre Cuentos Reunidos
  • Elvira Navarro
    Mis cuentos no se parecen un carajo a los de la Yourcenar; sin embargo, en algunos de ellos (pienso en “Myotragus”) sí traté de que la escritura tuviera un regusto tan clásico como el de la escritora belga. Elvira Navarro sobre Cuentos Orientales
  • Elvira Navarro
    Este es uno de los mejores libros de cuentos que he leído jamás. Blandiana es muy atmosférica, no teme a la descripción ni a la potencia de lo onírico. Me reconozco en ella. Elvira Navarro sobre Proyectos De Pasado
  • Elvira Navarro
    Outside es una selección de artículos de Duras. En uno de ellos se afirma que no había mapas de la banlieue parisina, donde yo viví seis meses, y que dio lugar a “París Périphérie”. Digamos que experimenté, en todos los sentidos, la ausencia de mapa. Elvira Navarro sobre Outside
  • Elvira Navarro
    Encontrar una voz propia en la escritura tiene algo del llanto desgarrado, único y extraño del recién nacido. Nunca volvemos a sonar así, con la inconsciencia e incertidumbre a partes iguales, y también con la fuerza de quien necesita irrumpir en la vida. Todo ello está en Dog Café, estupenda primera novela de la jovencísima y talentosa Rosa Moncayo Cazorla, que va de soledad gozosa y agobiante incomunicación (no hay sol sin sombra), y sobre todo de nombrar por vez primera, es decir, de saber mirar. Elvira Navarro sobre Dog Café
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