Karina Sainz Borgo

Karina Sainz Borgo nació en una Caracas de 1982, cuando todo estaba a punto de incendiarse. Trabaja como periodista especializada en temas culturales, aunque escribe a todas horas. Ha publicado los libros de periodismo Caracas hip-hop (Caracas, 2007) y Tráfico y Guaire. El país y sus intelectuales (Caracas, 2007) y mantiene el blog Crónicas Barbitúricas. La hija de la española es su primera novela. Tras la contratación por Lumen fue vendida en traducción a veintidós países.SEGUIR

Los libros de Karina Sainz Borgo

Lo que opina Karina Sainz Borgo

  • Karina Sainz Borgo
    Pantin, Lerner y Miyó. Leo y escribo con las vísceras. Por eso, estas tres inmensas escritoras marcaron mi sensibilidad, mi forma de ver el mundo y de sacarlo fuera de mí. Las tres son venezolanas. Dos de ellas hijas de inmigrantes, Elisa Lerner y Miró Vestrini, y una, que está tan enraizada en la historia de mi país como lo está el mastranto en el llano venezolano o la caña de azúcar en los valles de Aragua: la poeta Yolada Pantin. A Lerner nunca podrá agradecerle lo suficiente sus crónicas y sus obras de teatro, de las primeras Carriel para la fiesta o Yo amo a Columbo y de las segundas Vida con mamá y El vasto silencio de Manhattan, su más grande creación. De Miyó Vestrini, que se suicidó un poco antes de que el país en el que nací hiciera lo mismo, llevaré siempre Historias de Giovanna y Órdenes al corazón. De la inmensa Pantin citaría todo, pero fue aquel poemario El hueso pélvico lo que me hizo entender que escribir es un acto político y hermoso. Una soldadura importante, fundamental. Karina Sainz Borgo sobre El Hueso Pélvico
  • Karina Sainz Borgo
    Javier Marías me condujo a Shakespeare. No puedo separar uno del otro. Javier Marías, con su potentísima Mañana en la batalla piensa en mí y su trilogía Tu rostro mañana me abrió un mundo que me condujo a Shakespeare. “Mañana en la batalla, piensa de mí, y caiga tu espada sin filo: ¡Desespera y muere!”, le susurran los espectros de todos aquellos a quienes Ricardo III ha dado la espalda o les ha procurado la muerte: el duque de Clarence, ejecutado por orden suya; lord Hastings, también condenado por traición; los príncipes Eduardo V y Ricardo, sus sobrinos, a quienes torturó y asesinó en la Torre de Londres; su aliado, el duque de Buckingham, muerto también; su desafortunada mujer, Ana, a la que repudió… Todos acuden la víspera del enfrentamiento en Bosworth, donde Ricardo III habrá de desplomarse pidiendo un caballo. El último monarca inglés muerto en un campo de batalla fue retratado –y vapuleado- por William Shakespeare, quien convirtió al jorobado y maligno miembro de la casa de los York en protagonista de la última obra de la tetralogía que dedicó a la historia de Inglaterra y cuyos dilemas vuelven a mí, siempre. Karina Sainz Borgo sobre Mañana En La Batalla Piensa En Mí
  • Karina Sainz Borgo

    Este libro de la Nobel sudafricana Doris Lessing, lo leí muy joven. Lessing es una de las autoras que más acertadamente entendió el mundo: el de las mujeres y el de los hombres. Lessing es una criatura de fronteras. Se mostró crítica con el estalinismo mucho antes que un puñado de pensadores y escritores y acaso consciente de que su propia vocación era más fuerte que el rol que la naturaleza y la sociedad le impusieron, no aceptaba de buena gana que le endosaran un feminismo con el que estuvo en desacuerdo. Lo consideró una simplificación de la relación entre hombres y mujeres. Los derechos debían de ser para todos, y así lo defendió. Y aunque hay quienes blanden El cuaderno dorado para justificar la obcecada discusión entre género y literatura o una escritura femenina, su figura brilla todavía más no como la de una escritora mujer, sino como una mujer que escribía.

    Karina Sainz Borgo sobre El Cuaderno Dorado
  • Karina Sainz Borgo

    Hay libros que te salvan del hundimiento y este para mí ha sido tan importante como en la música Mahler , la pintura de Velázquez o el taconazo de Guti a Benzemá (y los que son futboleros saben que no frivolizo). Los María Mancinis de Filipe Luis y Hans Castor marcaron una larga estepa en la que no sabía qué era leer ni mucho menos escribir. No tenía trabajo, ni perspectivas y quería escribir… sin saber cómo. Mucho más que su Felix Krull, que me dio horas de risa y técnica. Este libro me enseñó a leer, el paso más importante para aprender a escribir.

    Karina Sainz Borgo sobre La Montaña Mágica
  • Karina Sainz Borgo

    No hay una sola estatua de Miguel de Cervantes ante la que no me arrodille, para suplicar que alguna vez pueda escribir algo parecido a  una página de las suyas. ¡Aunque sea una… o la cuarta parte! Leí el Quijote con veinte, dando saltos y sin comprender. A los treinta volví a él y descubrí esa secreta arquitectura de su forma de relatar. Pero fueron sus Entremeses lo que me dieron curiosidad y alegría ante el hecho literario. Desde El hospital de los podridos hasta el Juez de los divorcios, es oro en paño. Una clase de ironía.

    Karina Sainz Borgo sobre Entremeses
  • Karina Sainz Borgo

    Testigo de la historia de Austria y completo renovador de su literatura, Thomas Bernhard  se hacía llamar el  Gran Denigrador. Sintió por su país un malestar que atraviesa las 19 novelas y 17 obras teatrales escribió. Su saga autobiográfica, que incluye  El origen,  El sótano,  El aliento,  El frío y  Un niño fue un descubrimiento mayúsculo. En sus páginas, Bernhard describió como nadie la náusea que generan las patrias y la sobreactuación de lo propio. Si tuviera que elegir uno de sus libros sería  Sótano. Fue el primero que cayó en mis manos y, desde entonces, no pude parar de leerlo.

    Karina Sainz Borgo sobre El Sótano
  • Karina Sainz Borgo
    A Coetzee le debo horas y horas de lectura activa, de desgaste y angustia, de emoción e incomodidad, que es como pienso que se leen (y se escriben) los libros verdaderos o lo que yo considero como tales. Desgracia es una historia terrible e iluminadora sobre nuestra propia capacidad de sufrir y compadecernos. Me cuesta separarla de Esperando a los bárbaros, otro libro del que aprendí ese uso sofisticado de la política como alegoría. Si mi prosa aspira a algo es a sacudir como él lo consigue. Karina Sainz Borgo sobre Desgracia
  • Karina Sainz Borgo
    Es uno de los libros más esclarecedores del maestro. Su uso de la crueldad y la metáfora de la ceguera, esa visión tóxica y terrible de los que se destruyen a sí mismos y, por supuesto, ese portento de inicio: “Pues aunque basta el espacio de una lápida para contener, encuadernada en musgo, la versión abreviada de la vida de un hombre, los detalles siempre se agradecen”. Karina Sainz Borgo sobre Risa En La Oscuridad
  • Karina Sainz Borgo
    Es de las más grandes novelas que sobre el vacío y la insatisfacción se hayan escrito jamás. Nunca la historia de un adulterio en una ciudad de provincias fue tan universal. Escribiéndola, Flaubert nos abocetó a todos. La compulsión y aparente frivolidad de Emma Bovary nos anticipa y explica. Defendida en su día por Baudelaire, reivindicada por Zola, rescatada por Sartre y amada por Nabokov, esta novela de Flaubert no prescribe. Es una biblia a la que regreso, una y otra vez, buscando valor. Karina Sainz Borgo sobre Madame Bovary
  • Karina Sainz Borgo

    Cuando leí Las tareas de la casa y otros ensayos, de la italiana Natalia Ginzburg, encontré una ventana desde la cual arrojarme. Ya fuesen sus comentarios sobre  la muerte de la novela (la muerte del lector), el hielo en el vaso de agua del psicoanalista, la carta que Dickinson le escribió a un mundo (y que este nunca le respondió)... todo me conmovió. Si el alma se viste, si tal cosa es posible, Ginzburg es un detergente. Leerla es una forma de lavar la ropa, llorando.

    Karina Sainz Borgo sobre Las Tareas De La Casa Y Otros Ensayos
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