Lo que opina Pepe Colubi

  • Pepe Colubi
    Por el asombro que me causó a mediados de los 80. Gracias a "La conjura" descubrí que había interés en centrar el foco en los submundos, en el inadaptado, en lo descarnado, logrando mezclar la risa con la amargura, la ternura con el asco, la empatía con la irritación. Tengo más que ver con Ignatius de lo que me gustaría. Pepe Colubi sobre La Conjura De Los Necios
  • Pepe Colubi
    Un padre albañil y su hijo escritor, separados por varios abismos insondables, acaban reencontrándose (a duras penas) en el tosco, áspero y egoísta mundo de la construcción rural. Personajes pétreos, amistades rocosas, relaciones duras, sentimientos de arenisca. Vino. Sudor. Terquedad. Negación. Vejez. Soledad. John Fante en estado puro, tan lejos y tan cerca de su mítico Bandini. Pepe Colubi sobre La Hermandad De La Uva
  • Pepe Colubi
    Edna está perdida, pero sabe a dónde va. La mezcla de realismo, crítica y complejidad la hacen especialmente pionera y rompedora (se editó en 1899). Contiene una de las más bellas y evocadoras frases finales que jamás haya conocido el idioma inglés, si se me permite tan hiperbólica petulancia: “There was the hum of bees, and the musky odor of pinks filled the air”. Pepe Colubi sobre El Despertar
  • Pepe Colubi
    Leí esta novela mientras estudiaba primero de carrera en la Universidad de Oviedo, mira tú por dónde. Cada día, según avanzaba en su lectura, tenía que atravesar varias calles de la ciudad hasta llegar a la Plaza de la Catedral, girar por Santa Clara, meterme por la Travesía de Santa Bárbara, caminar por la Corrada del Obispo y atravesar la calle San Vicente hasta la Plaza Feijoó donde se encontraba la Facultad de Filología. Es decir, cada día recorría los dominios naturales de Ana Ozores, Fermín de Pas y Alvaro de Mesía: era mi decorado 3D de La Regenta. Además de esa feliz coincidencia, me reconocí en la zozobra, la ira y la lujuria de cada uno de esos personajes enclaustrados en la vieja Vetusta. Pepe Colubi sobre La Regenta 1
  • Pepe Colubi
    Otra novelaza que gana con la relectura. Evidentemente, no gana el libro, yo soy el que cambia entre visita y visita. Soy mayor y sé menos, por eso el Nani de este libro me atrapa, me zarandea y me gana por goleada. Es un chiquillo, pero sabe más que el señor Cayo, que ya es decir. Pepe Colubi sobre Las Ratas
  • Pepe Colubi
    No tenía ni 18 años cuando "La biblioteca de Babel" me impregnó de una poderosa iconografía del saber. Todo estaba allí, sin estar. Todos los libros posibles del mundo se convertían en un laberinto inexpugnable. Borges adelantó lo que sería internet. “La lotería de Babilonia” me ha explicado la relación entre azar y casualidad. “Funes el memorioso” me da miedo. Y así, todo. Pepe Colubi sobre Ficciones
  • Pepe Colubi
    La leí por primera vez a finales de los 90 y me dejó un grato recuerdo. Cuando, casi por casualidad, la releí quince años después, me di cuenta de la profunda huella que había dejado en mí, reparé en su influencia en mi manera de leer, escribir y hasta vivir. Soy ellos, soy esos personajes, vivo en esa cordial desidia, en esa sincera indiferencia, y así seguiré, hasta que la muerte me separe. Pepe Colubi sobre Generacion X
  • Pepe Colubi
    Tristeza, expectación, decepción y superación en la Barcelona de los años 40. Me impacta la seguridad impresionista de Laforet y su capacidad para empatizar con el pozo de esa casa familiar y su asfixiante entorno. La escribió con 23 años. Pepe Colubi sobre Nada
  • Pepe Colubi
    Por esa precisa manera en la que Carrère interconecta su propia vida con la incontestable voracidad del Eduard Limónov real, unido al recorrido, histórico y partidario, por la Rusia de los últimos 60 años. O cómo estudiar las vidas ajenas afecta la tuya (certeza sublimada en “El Adversario”). Pepe Colubi sobre Limónov
  • Pepe Colubi
    Me fascinó la capacidad de Rodoreda para describir estados de ánimos asociados a geografías emocionales. Monólogo interior deslumbrante. Completo mi admiración con la hipnótica saga de “Espejo Roto”. Pepe Colubi sobre La Plaza Del Diamante
  • Pepe Colubi
    Cuentos secos, directos, profundamente melancólicos y extrañamente divertidos. Economía de lenguaje, torrente de emociones. Saltaba de sorpresa en sorpresa según lo iba leyendo, un hallazgo continuo. Sólo por “Luto” o “Hasta la vista” ya merecería estar en el pódium. Pepe Colubi sobre Manual Para Mujeres De La Limpieza